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Nos encontramos perplejos, expectantes ante una suma de situaciones que narran la historia de la que formamos parte pero no alcanzamos a comprender, porque al igual que la literatura con subtexto, la trama superficial (lo que ocurre literalmente) es solo una fachada que esconde un mensaje moral, psicológico o político más profundo que el lector debe descifrar.
La agenda económica y el evangelismo pro-sionista
La lucha entre anglosajones protestantes y españoles católicos, como señala el escritor y divulgador mexicano Juan Miguel Zunzunegui, es el choque de dos cosmovisiones antagónicas: la evangelizadora y mestiza de España frente a la supremacista, puritana y de exterminio del mundo anglosajón. Un antagonismo histórico y geopolítico, lo que hace indispensable una revisión histórica.
El imperio español basó su expansión en el mestizaje, la integración de las poblaciones nativas a través del catolicismo y el mestizaje cultural. En contraste, el modelo anglosajón y protestante se caracterizó por la separación, el puritanismo segregacionista y el exterminio o desplazamiento de las poblaciones originarias hacia reservas (como en el caso de Estados Unidos). Zunzunegui argumenta que la historia oficial fue escrita por los imperios rivales, principalmente el anglosajón, para demonizar a España. Denuncia que el protestantismo anglosajón usó la religión para justificar la superioridad moral, ocultando sus propios crímenes de genocidio y esclavitud bajo una narrativa de «destino manifiesto». Frente al dios del calvinismo protestante —que asume la predestinación y el éxito económico como signo de salvación—, destaca que la cosmovisión católica llevada a América presentaba un mensaje integrador. Según su análisis, esta fe operó de forma liberadora al cambiar la imposición de sangre por el sacrificio redentor.
Pero las estructuras mentales de este conflicto ancestral siguen vigentes. La hegemonía anglosajona contemporánea busca mantener a los países hispanos en la dependencia económica y cultural, promoviendo el auto-odio y el complejo de inferioridad respecto a nuestro propio pasado hispánico.
El puritanismo anglosajón que colonizó Norteamérica se desprendió por completo de la tradición católica. Los peregrinos no se veían a sí mismos como constructores de un imperio integrador (como España), sino como el nuevo pueblo de Israel cruzando el Atlántico hacia la «Tierra Prometida».
El evangelismo sionista actual nace de esa misma raíz ideológica: la convicción angloamericana de que Estados Unidos es una nación con un pacto divino directamente ligado al Israel bíblico. En el gabinete de Trump (versión 2.0) abundan los evangelistas sionistas. Brasil fácil tiene 30 a 40 millones de evangelistas. Miley, el presidente de Argentina lo dijo, que para él es un orgullo ser sionista. En México ya tuvimos un gobernador en el sur de México, en Chiapas, un gobernador evangelista sionista.
Para millones de evangélicos en EE. UU., el retorno de los judíos a Tierra Santa y la existencia de Israel son requisitos indispensables para el cumplimiento de las profecías del Apocalipsis. Desde la perspectiva de la geopolítica actual, esta fusión convierte al evangelismo sionista en el brazo ideológico de la hegemonía anglosajona, legitimando su control sobre Oriente Medio y el orden global.
Aquí es donde el choque ancestral se vuelve más evidente. Mientras el evangelismo sionista promueve una teología de la exclusión (dividir el mundo entre «elegidos» y «no elegidos», apoyando fronteras estrictas y derechos históricos basados en la fe), el catolicismo español (arraigado en el Nuevo Testamento) defiende que la salvación es universal y que todos los seres humanos son iguales ante Dios, lo que históricamente facilitó el mestizaje americano.
Si alguien es antisionista es el católico, pero el evangelismo sionista es muy poderoso y no nos estamos dando cuenta de ello.
Escuchar las exigencias a España de disculpas a México parece un sinsentido pero tiene una agenda muy clara: romper el nexo común de identidad profundizando el auto-odio hacia las raíces hispanas y mestizas. Convertir a millones de hispanos al evangelismo pro-sionista llevará a adoptar la agenda geopolítica y los valores de la potencia anglosajona.
«Somos un pueblo exiliado y destruído por una narrativa que le gana a la realidad, hemos dejado que el enemigo cuente la historia sobre nosotros”.
Juan Miguel Zunzunegui
Tere Hergom
Información basada en Juan Miguel Zunzunegui y Alfredo Jalife.