Categorías
AUDIOREFLEXIONES CUENTOS CORTOS

AL VERTE MARCHAR

Qué tu café, tu suelo pélvico, intuición y amor propio, sean fuertes.

AUDIO

Sentada frente a la ventana, en ese sillón de tantas tardes juntos, miro las fotos de nuestro último encuentro.

No podría atinar a decidir qué imagen revela mejor lo vivido. Me pregunto si podrán adivinarse en nuestros gestos el amor que compartimos, la incertidumbre, el dolor físico de tanto andar o el de la distancia que ahora nos separa. Y si acaso serán visibles las conversaciones, las sostenidas y las pospuestas.

«Deberíamos tener párpados en la nariz para evitar que los olores delaten donde nos encontramos, y pestañas en los oídos para lograr filtrar los sonidos»… y las palabras que no logran adentrarse en el corazón, porque la ansiedad se adelanta a dar un significado, siempre erróneo.

Yo, qué siempre lo hice, «estaba cansada de discutir. Había aprendido hacía tiempo que, entre tener tranquilidad o tener razón, prefería lo primero, porque lo segundo ya sabía que lo tenía… el desprecio más grande es no dar valor a tus palabras y devolverte tu intenso discurso con silencio. No discutir, no dar valor a tus razones es la forma más rápida de silenciar a cualquier persona…

Ojalá los únicos ataques que existieran contra otro en este mundo, fueron los de felicidad.

… Recordó lo que le contó un profesor sobre los caballitos de mar, si ven un peligro, se dan media vuelta, fingen que no existe y esperan que cuando vuelvan a girarse ya no esté»

8 meses habían pasado desde que, al agacharme a tirar la pelota a Mia, el dolor me hizo quedar casi inmovilizada por meses. Y entonces llegó él y, de la misma manera, tras agacharse, se quedó sin movimiento. La resonancia fue precisa, para ambos, el mismo resultado: una hernia discal.

«Los monstruos siempre van en sentido antihorario»

Los químicos nos permitieron tolerar el dolor, pero se apoderaron de nuestro cerebro»… yo amaba «esa anestesia justa «el estado ideal». Pensaba que deberíamos sentirnos así en el día a día. Poder colaborar con la vida, pero que ésta no nos hiciera daño. Ojalá siempre pudiéramos ir un poco anestesiados y sentir ese estado ideal»

Las coincidencias me hacen temer que prosigan. Hay una extraña conexión, que nos hace padecer los mismos eventos, como el dolor de un dedo cosido o fracturado, al cerrar la puerta con él dentro, y otros más que ya ni recuerdo, y ni quiero hacerlo.

Quizá y solo quizá, la decepción que sufrió al saber que había nacido otra niña, la tercera hermana, tras haber limpiado todos sus juguetes y soldados para jugar con su nuevo hermano, ha mantenido en mi (a kind of), un tipo de deuda… 8 años nos separan y desde hace tiempo no se notan. Pero hoy la distancia duele, aunque el oleaje va y viene y nos trae de vuelta. Pero no a mis hermanas.

«Debería estar prohibido que el roce de la piel no permanezca a largo tiempo en la memoria… Cuándo hace tiempo que no tocas la piel de alguien a quien amas, sientes cuánto le has echado de menos. El roce de la piel no permanece en la memoria, ni su forma, su olor y su tacto. Los hermanos, los pocos que se llevan bien, pueden llegar a amarse. Tener un hermano que te ama es uno de esos grandes dones que te da el universo; la mayoría hemos de buscarnos los hermanos durante toda la vida por el mundo, pero jamás encontramos lo mismo…»

Tras 6 meses para él, del suceso de su hernia, se encuentra recuperado en un 90%, a diferencia de mi que tras no tener otra opción que la cirugía, aún carezco de su vitalidad y energía. Dicen que un nervio comprimido tarda entre 6 meses y un año en rehabilitarse…no menos que el estado emocional…

«Siempre me ha parecido curioso que el cerebro esté tan alejado del resto del cuerpo, separado por el cuello, y que haya venas y arterias, que no le lleven según qué elementos químicos; es como si se creyese superior y separado del organismo»

Miro las fotos y me río de cuántas desechamos. Recuerdo sus quejas por siempre yo hacer gestos al momento de hacer la foto… lo sé, no logro posar, mantenerme quieta o mostrar mi «mejor ángulo»… lo que si puedo es sostener la sonrisa… pero no todos los momentos me permitían hacerlo.

Caminaba tan de prisa que no lograba seguirlo con mis pasos-paseo… y entonces, «siempre que me superaba seguirlo iba yo hacia mi orilla. Es una chorrada, pero había creado mi orilla, que comunicaba con una isla que yo construí en mi mente. Llegaba a mi orilla a nado, disfrutaba tanto nadando, brazada a brazada»… Y en algún momento me sorprendió encontrarlo también a él ahí.

No quería que su hermano se sintiera mal, sabía que lo intentaba con todas sus fuerzas y, cuando alguien lo intenta, como mínimo hay que valorárselo. Hay tantos que ni siquiera lo intentan…»

Tener un hermano es un regalo. Que te quiera es el premio sorpresa.

Las personas son las que te salvan, «la enfermedad sólo te hunde momentáneamente. En los momentos difíciles, sólo unos pocos se comportan correctamente, porque la generosidad casi no existe, a no ser que te una con ellos esa clase de amor que es difícil de catalogar. A veces ese amor nace de la misma sangre, pero casi siempre nace de esa cualidad tan compleja como es la empatía.

Si encuentras personas con empatía, eres una persona muy afortunada…

…Él llegó a recordarme «que estás aquí, que la vida existe, y la identidad; qué prosigue la obra, sobrecogedora, y que tú puedes contribuir con un verso. ¿cuál será su verso?…

No somos una voz, somos un eco, somos únicos, y el resultado de todos los que nos quieren”

Que falta me hacía un abrazo, de esos que recomponen y juntan todos tus pedazos…No había podido expresar lo vivido, frente a frente, con alguien que no hubiera estado aquí, y «justo en ese instante sentí que comenzaba a hacerlo, y mi voz, por fin contaba mi propia historia, la que yo vivía… y, comenzaron a caerle unos lagrimones enormes por el rostro; no intentó apartarlos. Creo que el tamaño tenía que ver con el grosor de tiempo que llevaba guardándoselos.

Hay una noche que todos nos escuchamos, una noche que sabemos para que existimos en este mundo Y me parece tan mágico, aunque a veces esa noche se diluya, se pierda y se reinvente. Y todo al ritmo de bolero”.

Aquí, ante mis ojos están también las imágenes que reflejan los silencios, «no es no tuviéramos nada que decirnos, es que ya nos lo habíamos dicho todo…»

Tras despedirlo «sabía que aquél momento se acababa de impregnar en mi alma, en aquella retina interior que algunos creen que no existe. Notaba que volvería siempre que quisiera a ese instante, que me salvaría cuando tuviese algún problema. Me sentía un privilegiado al tejer dentro de mí, energía y luz para el futuro…

…decía que había personas que «esplendían»… Creo que esplendor es como iluminar… son llamadas personas cascabeles»… me recuerdo así… tan cerca y tan lejos…

Y sentada frente a la ventana, en ese sillón de tantas tardes, por primera vez siento el apremio y rezo porque «nuestro mar» pronto pueda traerlo de nuevo.

Tere Hergom.

Citas de: «La noche que nos escuchamos«. Albert Espinosa.

2 replies on “AL VERTE MARCHAR”

Qué privilegio tener una relación familiar como la de ustedes dos. Me alegra mucho que la hayas podido disfrutar en este momento difícil. Te mando un abrazo lleno de cariño.

Le gusta a 1 persona

Replica a mysteriouslyinstant69efd7a026 Cancelar la respuesta