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AUDIOREFLEXIONES CRECIMIENTO EN CONCIENCIA

TIEMPOS DE INMEDIATEZ

La razón no llega con las prisas. Frente al vicio de la inmediatez está la virtud del diálogo profundo y la lentitud.

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No podemos ni debemos sustraernos de los tiempos en que vivimos. Nadie puede negar las ventajas de la tecnología con que hoy contamos, que facilitan el acceso a información, a crear espacios virtuales para comunicarnos a distancia y adquirir todo lo que creemos necesitar con un click, una rapidez antes impensable.

La palabra placer, que proviene del latín placere y significa “gustar o agradar” describe el mundo actual, donde se vive más en lo virtual que fuera de línea o en persona.

Aparentemente el hombre actual ya no es el «hombre masa» que no tiene identidad, sino alguien con un “perfil», en un escenario donde cada uno se crea a sí mismo y se siente libre al hacer clic, dar like y postear.

Hoy el reto que enfrentamos es quedar perdidos en el espacio virtual.

La constante necesidad de estar conectados y disponibles, genera presión para responder de inmediato, lo que puede llevar a sentimientos abrumadores y un estado de alerta perpetua. Cada día permanecemos en línea, leyendo las noticias, chats y links que nos comparten. El promedio es de 5 horas y 16 minutos diarios, que se traducen en alrededor de 150,000 a 225,000 palabras.

No somos comunicadores pasivos, sino emisores activos. No tenemos baja capacidad de concentración sino un alto estado de exposición: «nos comunicamos hasta morir».

Una conexión en la que se corre el riesgo de aislamiento social y peor aun, de desconexión de uno mismo, cuando se acaba por creer que se ES lo que se postea. Se afecta negativamente la autoestima y la percepción de la realidad y poco a poco se empieza a experimentar ansiedad y depresión.

En un mundo intangible de algoritmos todo se computa. Todo lo que cada uno postea da el material suficiente para delinear su perfil mejor de lo que podría hacerlo un amigo o un compañero. Y mientras más tiempo se pasa en internet, mas permitimos a la IA recopilar nuestros datos personales, sin que lo sepamos o lo queramos. Y no notamos como la información que cada uno obtiene está sesgada por un filtro burbuja*, que refuerza nuestras creencias y visión particular del mundo: encerrándonos en un “micro universo”.

Como en la alegoría de la caverna de Platón que nos presenta una pantalla arcaica, las sombras observadas se cree son la única realidad.

Neil Postman, sociólogo y crítico cultural estadounidense, en su libro Divertirse hasta morir, acierta al decir que el info entretenimiento conduce al declive del juicio humano. Se atribuye a Einstein la frase: “Temo el día en el cual la tecnología sobrepase nuestra interacción humana. El mundo tendrá una generación de idiotas”.

El placer es una sensación concreta y de corta duración, asociada a la satisfacción de un deseo o necesidad que conduce a un narcisismo que nos hace sordos, ciegos y sin empatía, pues nos hace creer que lo que vemos es del otro.

Lo inmediato no tiene tiempo mas que para la decepción.

Las expectativas exigen respuestas inmediatas, en forma inconsciente demandamos del otro lo que no tenemos, lo que buscamos desesperadamente. Nos mantenemos en una relación o en un proyecto común mientras sintamos que nos hace sentir felices. Por ello el mundo de hoy muestra la falta de compromiso, el cambio constante y la brevedad de las relaciones.

Los mas recientes eventos han dado la posibilidad de ir del encierro y la oscuridad exterior a la libertad y la iluminación interior, porque al romper la cotidianidad, ofrecen la pausa imprescindible para mirar lo que se agita dentro, y dejar de eludir la responsabilidad personal para resolverlo.

Una cosa es querer ser feliz y otra muy distinta es querer serlo ya.

Cada generación ha enfrentado sus propios retos. La generación X, también llamada «peter pan» por la capacidad para ajustarse a los constantes cambios, si bien convive con la inmediatez, conoce el valor de la búsqueda que mantiene la mente activa, creativa y dispuesta para a luchar por lo que se desea.

Entender el valor de la espera es saber que “las cosas buenas toman tiempo y las mejores toman un poco más”

Cada día son más los jovenes que desean y deciden administrar su «tiempo en línea», migrar al anonimato digital y volver a esas tareas que «les llenan verdaderamente» porque «les dan tiempo».

Hay una expresión de María Elena Walsh en uno de sus poemas que viene muy a cuento: la poeta argentina destaca el valor de apreciar las “lentas maravillas“ de la vida. Adoro ese concepto. (…) aprender a escuchar es una sabrosa comida de cocción suave, de gestos perseverantes, de saberes y sabores que llegan lentamente, reconociendo las maravillas que tiene para comunicar la garganta cuando se ahoga, los músculos cuando se agarrotan, las manos cuando tiemblan, el corazón cuando se agita, la piel cuando se eriza…

Oír el cuerpo es centrarse en la casa que nos habita.

Oírlo en su silencio y en sus desgarros y reconocernos creadores de la salud, que a veces se nos escapa ante el miedo que paraliza, la desesperación que trae un evento incontrolable…

El arte de escuchar el cuerpo. Ángeles Wolder Helling

Tere Hergom

*filtro burbuja*, que refuerza nuestras creencias y visión particular del mundo. Eli Pariser: activista de Internet que investiga los efectos de la personalización en el mundo digital

Notas de INFOCRACIA de Byung-Chul Han.

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