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CRECIMIENTO EN CONCIENCIA

CON EL AGUA AL CUELLO

respira…

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Vivimos sabiendo que hay cosas que tenemos que atender, desechar, arreglar, disolver. Muchas veces las dejamos pasar, quizá con la esperanza de que de manera mágica se diluyan solas o pese a estar seguros de haber hecho miles de intentos por salir de “ahí”… pero quizá y solo quizá, es tiempo ya de aceptar que el único camino es soltar ese pasado doloroso y permitir el presente, y amarse tantísimo para perdonar todo ese dolor guardado que como látigo golpea una y otra vez.

Cada uno podemos ser nuestro peor enemigo o mejor aliado, pero nadie puede salvarnos de uno mismo.

Quizá no se venza al “monstruo en la habitación” mientras se crea que está ahí. Quizá no se logre ese “manjar” diferente mientras la receta siga siendo la misma. Y quizá dejar entrar el amor en nuestra vida significa dejar de buscarlo donde no es, en quien ya no es, y si de quien nos lo ofrece. Con toda seguridad la salida es de la mano de quien sabemos nos ama, solo basta pedir y aceptar la ayuda.

La mente que en verdad desea la paz debe unirse a otras mentes, pues así es como se alcanza la paz. Y cuando el deseo de paz es genuino, los medios para encontrarla se le conceden en una forma tal que cada mente que honradamente la busca pueda entender.

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Porque cuando decidimos esconder la cabeza como avestruz nos aislamos y autoengañamos, creyendo tal vez que podemos esquivar los problemas. A eso se le llama procrastinar, «enfocarse en la urgencia inmediata de administrar los ánimos negativos más que en la tarea, esa que nos causa aversión por poco placentera o por resistencia a soltar la historia personal o por sentimientos profundos como creer no merecer ser feliz o dudar de uno mismo ¿y si lo hago mal?… todo esto desencadena pensamientos rumiantes y sentimientos de culpabilidad frente al “alivio” de posponer.” (1)

También posponemos al creer que con negar desaparece, o no querer saber para evitar responsabilidad y compromiso.

El propio Jung así lo indica en El libro rojo:… quise comprender todo como un suceso personal en mí y por eso no pude comprender todo ni creer todo

“Estamos todavía tan poseídos por nuestros contenidos anímicos autónomos como si estos fueran dioses. Ahora se los llama fobias, obsesiones … síntomas neuróticos. Los dioses han pasado a ser enfermedades, y Zeus no rige más el Olimpo, sino el plexus solaris y ocasiona…epidemias psíquicas” (2)

Cuando accionamos desde la urgencia, guiados por el miedo, tomamos decisiones desde el mismo conflicto y nos llevan a los mismos resultados. Mientras no entendamos las leyes del Universo, seguiremos actuando bajo las leyes del caos que se basan en la culpa y el miedo y mantienen la desigualdad, el ataque y la separación.

Incluso ante esas decisiones erróneas que hemos tomado procrastinamos, no asumirlas nos mantiene ahí, con el costo que supone a todo nivel: mental, físico, energético y espiritual.

No eres una isla, tus decisiones afectan a los que te rodean.¿Tomas en cuenta a los demás antes de actuar?

Tenemos libre albedrío para elegir y decidir cómo reaccionar ante lo que se presenta, y eso tiene el poder de cambiar nuestra vivencia de los acontecimientos. Permitir el presente es justamente ver “lo que se presenta”, como cuando llega un código por sms y si no se usa de inmediato se invalida, y hay que esperar otro.

La vida que nos aguarda nos pide salir de esa mente limitada y elegir de nuevo, porque son esas decisiones que vamos tomando o evitando, momento a momento, las que perfilan nuestra vida.

Actuar desde el amor es reconocer que somos parte de un todo pues “hay algo en nuestra alma que no es individuo, sino pueblo, colectividad, humanidad. Somos parte de una gran alma, de un homo maximus”. El libro rojo de Jung

Es esa única intención lo que buscamos hoy al unir nuestros deseos a la necesidad de cada corazón, al llamamiento de cada mente, a la esperanza que se encuentra más allá de toda desesperación, al amor que el ataque quisiera ocultar y a la hermandad que el odio ha intentado quebrantar, pero que aún sigue siendo tal como Dios la creó. Con semejante ayuda a nuestro lado, ¿cómo íbamos a poder fracasar hoy cuando pedimos que se nos conceda la Paz de Dios?

ucdm L.185.14:1-2

No dejes para mañana lo que Debes hacer hoy.

Asumir la propia responsabilidad es una conquista interna que poco, o nada, tiene que ver con lo exterior. Ninguna persona está exenta de contribuir o negar su aportación por un mundo “más vivible y disfrutable”.

Cuando contemplamos la historia de la humanidad no vemos sino la superficie exterior de los acontecimientos (…) En nuestra vida más privada y subjetiva no solo padecemos una época, también la hacemos. ¡Nuestra época somos nosotros!”. (3)

Lograr un mundo feliz, justo y sostenible nos lleva a no dejar de mirar lo que tenemos que asumir: la necesidad de repensar el bienestar humano en un mundo cambiante, de lo interno hacia lo externo.

Tere Hergom

¡Gracias por decidir acompañarme! …y no postergar tu lectura.

Bibliografía:

  1. Nytimes.com
  2. El libro rojo de Jung
  3. El libro rojo de Jung

4 replies on “CON EL AGUA AL CUELLO”

Hola Tere,

Cómo es que nadie habla de cuando la maldad y la devastación se apoderan de todo y no hay nada ni nadie que lo pueda parar o superar? Hace rato que para mi los consejos se sienten como piedras en los zapatos.

Por tiempos mejores. Gracias y un abrazo.

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