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CRECIMIENTO EN CONCIENCIA

CAMBIO DE PERCEPCIÓN

No duele para que sufras, duele para que cambies.

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La humanidad moderna ha desarrollado fobia al dolor. El exceso de positividad y la imperante necesidad de estar siempre felices, nos obliga a evitar cualquier atisbo de sufrimiento y nos lleva a un estado de anestesia permanente.

Byung-Chul Han.

La felicidad se ha vuelto una mercancía con una sobre oferta de soluciones instantáneas: “5 pasos infalibles para ser feliz”, “Adelgaza en 10 sesiones”, “Di adiós a la tristeza con este sencillo método”…

Una visión reduccionista – como dice Abraham Maslow – : “Si solo tengo un martillo, creeré que todos mis problemas son un clavo

Parece que ser felices es una obligación y debemos sentirnos culpables si no lo somos. El dolor y la incomodidad son vistos como algo negativo que hay que evitar o zanjar de inmediato, con una medicina, tratamiento o terapia que nos libre del dolor y nos permita ser felices cuanto antes.

Es otra forma de dominación del ego que, de manera seductora y permisiva, nos dice: todo está mal pero, “sé feliz”

“No puedo comprender algo en lo que no estoy o no me permito vivir. Así de simple”

Hasta los cojones del pensamiento positivo. Buenaventura del Charco Olea

Estamos atestiguando la depresión en adultos pero alarmante en jóvenes y niños. Con padres rebasados y poco entrenados para identificar y resolver emociones propias, y quizá por culpas o por evitarles vivir el dolor, los hemos sobreprotegido ofreciéndoles un mundo de satisfactores inmediatos, concediendo todas sus peticiones sin permitir el aprendizaje de la decepción y la frustración.

Hemos creado una sociedad rodeada de distractores, alejados del propio sentir y recluídos en una zona de confort, todas esas circunstancias a las que nos adaptamos pasivamente y que, por lo mismo, ejercen el mínimo de exigencia sobre nosotros mismos.

Es una falsa paz que tiene que ver con un autoengaño.

La zona de confort puede estar hecha de mucho dolor y sin darnos cuenta acabamos estando cómodos en nuestra propia incomodidad, evitando el miedo y «durmiendo» la ansiedad de la vida diaria. (1)

“Esta obsesión con tener que ser positivo todo el rato y cuidar cada palabra que te dices, cambiándola por algo más chupi o descafeinado, te hace bastante más daño del que puedes creer..»

Hasta los cojones del pensamiento positivo. Buenaventura del Charco Olea

El dolor no es solo una sensación física, es la mente en conflicto por emociones reprimidas, particularmente aquellas de enojo, miedo, vergüenza, tristeza y duelo. El problema de bloquear las emociones negativas es que también nos impedimos experimentar el gozo y el disfrute.

Las emociones son como llaves de un grifo (…) cuando nos abrimos a un sentimiento, seguro aparecerán otros, – yo diría que por suerte.

Peter Levine

Dejemos de aplazar, relegar y minimizar el dolor por evitar momentos de incomodidad que solo crean disfuncionalidad.

Se trata de dejar de esconder, de aparentar, de vivir en el conflicto que se crea entre lo que queremos sentir y lo que realmente sentimos, y acaba manisfestándose de mala manera. Ser auténticos es ser amorosos, de inicio con nosotros mismos.

Compartir con el otro permite recibir ayuda, consuelo, pero sobre todo comprensión. Es confiar uno y escuchar el otro. Formar redes que nos permitan seguridad en momentos de vulnerabilidad. Porque el dolor no es señal de debilidad, pero cargarlo solos nos debilita.

«Mientras aprendemos a hacernos amigos de nuestros sentimientos, podemos conectar con una mayor aceptación hacia nosotros en un yo siento más que un tú me haces sentir”. (2)

Se requiere modificar la percepción mental del dolor.

Mientras más logren comprender la necesidad de hacer un trabajo personal, desde la honestidad, que inicia por aceptar «no me encuentro bien», lograremos familias, amistades, parejas y sociedades más sanas, con un compromiso a fondo para trabajar de manera individual pero con apoyo y efecto colectivo.

Reconocer que la raíz del malestar es interna nos lleva a dejar de pelear, como Don Quijote, con molinos imaginarios; y desmentir el primer mito: «una pastilla o cirugía puede curar todo dolor». (3)

Tere Hergom.

  1. Gabinete psicología dura.com.
  2. Peter Levine
  3. The Myths of Modern Healthcare

2 replies on “CAMBIO DE PERCEPCIÓN”

El enemigo a vencer es el dolor a cómo de lugar. Y así nos hemos convertido en una sociedad que prefiere drogarse, evadirse y ser adictos que atender las verdaderas razones del dolor. Y resulta que sale más caro el caldo que las albóndigas. En aras de no sentir dolor destrozamos cerebro y cuerpo con lo que las farmacéuticas crecen sin medida ni control. Somos una sociedad adicta a las gratificaciones instantáneas lo que abre el camino a la adicción y a la dependencia. No es lo mismo «sanar» que «no sentir dolor».

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