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CRECIMIENTO EN CONCIENCIA

DE SOLO AIRE

no vive nadie. -Refrán español

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Estamos atestiguando un tiempo en que muchas cosas “salen a la luz” y otras faltan por aparecer. El impacto y alcance de lo que hemos fabricado, el efecto de la IA, que está cambiando nuestra experiencia en el mundo.

El nombre “inteligencia” artificial no significa otorgarla a las máquinas, porque detrás se encuentra “quien programa», “alimenta de información” y «crea los algoritmos» que condicionan nuestra percepción, de la misma manera que lo hace nuestro ego. Fabricamos a semejanza nuestra: como es adentro es afuera.

Comparto algunas reflexiones del libro NO-COSAS de Byung-Chul ante “las quiebras del mundo de hoy”, frase que acompaña el título del mismo.

“El orden terreno se compone de cosas que adquieren forma… mismo que está siendo sustituido por el orden digital de las no-cosas, que penetran actualmente por todos los lados de nuestro entorno … y se les llama informaciones.  Vilém Flusser

Es la información la que determina hoy el mundo en el que vivimos – y cómo lo experimentamos -. Un mundo cada vez más sin forma, solo aire, que transita a gran velocidad y se pierde en segundos.

Ya no habitamos la tierra y el cielo, sino Google Earth y la nube. El mundo se muestra cada vez más palpable y tácito como intangible, nublado y espectral. Y nos muestra como su cosmología, no es del Ser, sino de la contingencia.

Nos experimentamos como infórmanos: un mundo controlado por los algoritmos, donde la información ya no es informativa, sino deformativa.

Solo podemos llamar Verdad a lo que no logramos cambiar, pero en el mundo todo cambia. Hoy una información ahuyenta a otra… nos hace miopes y precipitados, la contemplación detenida de las cosas retrocede ante la caza de información.

Diferente a lo que permanece quieto, los objetos digitales no nos permiten detenernos.

El desastre de la comunicación digital proviene del hecho de que no tenemos tiempo para cerrar los ojos. La incapacidad de oponer resistencia es destructiva para el espíritu.

Lo sagrado está ligado al silencio. El silencio agudiza la atención hacia el orden superior. La compulsión de producir y comunicar destruye el recogimiento contemplativo. Y ese olvido de sí mismo, da paso a la excesiva auto producción del ego. Nadie escucha, cada individuo se produce a sí mismo. Nos producimos a nosotros mismos en los medios sociales. La expresión francesa ç produire significa ponerse en escena: Nos escenificamos a nosotros mismos.

Tomamos nota de todo sin obtener conocimiento -leemos entre líneas, escuchamos sin atender ni digerir-; viajamos sin adquirir experiencia, nos comunicamos sin participar en comunidad, almacenamos grandes cantidades de datos sin recuerdos que conservar, acumulamos amigos y seguidores sin encontrarnos con el otro.

En la actualidad los vínculos son inoportunos. Los afectos son sustituidos por valoraciones o likes, los amigos se cuentan en número. La ausencia de la mirada es también responsable de la pérdida de empatía en la era digital, pues la mirada construye la confianza.

En las redes somos los que producimos datos, trabajamos para ellas, por eso nos recuerdan compartir una nueva historia cada vez que la anterior caduca.

Todo lo que se apresura está condenado a desaparecer. La información muestra una forma de vida sin permanencia y duración, y la libertad de acción se reduce a libertad de elección y de consumo.

Access es la metáfora más potente de la próxima era.

Un libro electrónico no es una cosa, sino una información que nos da acceso. Los libros electrónicos no tienen rostro ni historias, y sin el tacto físico, no se crea un vínculo.

Las cosas no nos conocen, lo digital nos descifra, nos convierte en datos, y nos desnudamos voluntariamente. « (1)

Saben cosas de nosotros que ni siquiera nuestro círculo más íntimo, incluso nuestra familia, conoce.

«El smartphone es como un confesionario portátil que quiere complacernos, nos inunda con estímulos, reprime la imaginación y fragmenta la atención. Guarda muchas similitudes con los llamados objetos autistas que también podemos llamar narcisistas porque carecen de la dimensión de la otredad: uno no siente a otro, sino ante todo a sí mismo.

El álbum familiar quedó atrás para dar paso a los formatos digitales que se hacen públicos. La fotografía analógica tenía «permanencia»: en la cámara oscura, la luz renace. El medio digital, en cambio, transforma los rayos de luz en datos. Y en los datos no hay luz. Su esencia es la exhibición. Es episódica, momentánea. Por eso no nos permite detenernos. La perfección absolutamente silenciosa equivale a una imagen fotográfica con un tiempo de exposición muy largo». (2)

Lo que es del aire, el aire se lo lleva.

«En el Big Data todo se vuelve calculable, predecible y controlable. El mundo está contaminado, no solo por los excrementos y los residuos materiales, sino también por los residuos de la comunicación y la información…” (3)

Hoy damos más crédito a un influencer que a un experto, de hecho ya no tenemos claro quien realmente lo es. Imágenes que se vuelven virales resultan falsas. Ya no es posible simplemente creer lo que vemos y oímos, pues mas allá de sacar de contexto estamos ante la posibilidad de crear eventos y declaraciones falsas, manipulando imagen y voz. De la misma manera que nuestra mente conflictiva lo hace.

El juego del engaño de la percepción se vuelve mas patente que nunca. El miedo, la información sesgada, manipulada, la ingenuidad por nuestra parte y la falta de cuestionamiento, equivalente a nuestro ambivalente actuar interno, vamos de escuchar una voz a otra, cuestionamos unas y tomamos por ciertas otras. El sistema en el mundo, como nuestra mente desde sus creencias, acalla todo aquello que pueda contradecir su discurso. Y nos encontramos tan divididos por dentro como afuera.

Atacarás lo que no te satisfaga, y así, no te darás cuenta de que fuiste tú mismo quien lo inventó. Tu batalla es siempre con las ilusiones… La verdad jamás puede ser atacada. Y tú sabias esto cuando inventaste los ídolos.

T.30.IV.1 UCDM

Quizá detenernos nos devuelva la actitud crítica. Investigar, analizar, ser más reflexivos. Todo ello lleva a una introspección de lo que permitimos que nos habite, ante lo que vemos, lo que parece, lo que fabricamos.. a tomar responsabilidad personal ante el mundo al que hemos damos lugar.

Dominar nuestra mente o ser dominados por ésta.

Lo positivo es que al tomar conciencia de lo que sí queremos y lo que no, seremos más selectivos frente a la información. «Disminuir el aire» como espacio que nos separa, reposar lo digital al menos por un rato, y quizá, re valorar la intimidad, el encuentro por la mirada y la escucha, escribir usando comas que nos permiten pausas, leer permitiendo la magia de oler y tocar, que consolida la memoria, porque como dice el refrán «la palabra al aire fenece, pero escrita prevalece».

«Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos. –Víktor Frankl

Tere Hergom.

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4 replies on “DE SOLO AIRE”

Qué buenas reflexiones sobre la IA y el ego! Nosotros, siendo imperfectos de origen, no podemos fabricar perfección. La IA en su diseño tiene la capacidad de «aprender» y reconfigurarse a sí misma igual que nuestra mente. Así que si diseñamos y fabricamos incluyendo nuestras propias imperfecciones el resultado será tendencioso. El problema es que lo tomamos como «verdadero» y no lo cuestionamos porque nos sentimos inferiores a las máquinas. Y entonces, ¿qué nos espera?

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