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CRECIMIENTO EN CONCIENCIA

«LA VIDA» SON ETAPAS

Los primeros 40 años de vida nos dan el texto; los 30 siguientes, el comentario.
Arthur Schopenhauer

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El ciclo vital del ser humano, según Carl Jung, se define por una búsqueda a lo largo de cuatro etapas, durante las cuales nuestras necesidades cambian, hasta dejar de apegarnos a lo material para adquirir un sentido espiritual. (1)

Pasamos de la niñez a la adolescencia, de esta a la adultez y a la vejez. De la inocencia y el juego llegamos al impulso de la juventud en ese “ir a por todas”. La madurez llega cuando el aprendizaje nos permite elegir con claridad entre lo que es valioso y lo que no lo es. En el momento en que el cuerpo deja de ser nuestra mayor fortaleza y nuestro mayor apoyo se vuelve la sabiduría adquirida, aparece la etapa de la vejez.

Para Rousseau la juventud es el momento de estudiar la sabiduría, la vejez el de practicarla. Shakespeare apunta que los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes. Goethe veía la vejez como el retirarse progresivamente del mundo de las apariencias, e Ingmar Bergman como escalar una montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, más amplia y serena.

Pero cuando domina el miedo a equivocarse, – sin importar la etapa-, acaba siendo una gran equivocación, una equivocación que impide vivir. Porque «para el ego, el pasado es importantísimo, y el presente es tan solo una breve transición hacia el futuro». (2)

Así cada generación es diferente: la respuesta se generan en función del contexto histórico en el que se encuentra.

Los adultos de hoy fuimos niños que salíamos libremente a las calles y volvíamos a la casa despeinados de vida. Jóvenes sin teléfonos móviles ni ubicación, en reuniones con amigos desconocidos para nuestros padres. Teníamos prisa por crecer y ser mayores, porque éramos “demasiado jóvenes“ para un sinfín de cosas. Los mismos que hoy somos “demasiado viejos“ para una cultura que apunta a la juventud y la productividad, y no reconoce a la vejez como fuente de sabiduría.

Los jóvenes de hoy tienen una construcción, perspectiva, herramientas y competitividad muy diferentes a las nuestras. Esto nos debería llevar a abandonar los juicios y las críticas comparativas entre generaciones.

Si bien todos tenemos una edad cronológica, es claro que hay jóvenes que se sienten viejos y viejos que se sienten jóvenes. Esa es la ilusión del tiempo, la edad está más en el corazón que en la fecha de nacimiento.

¿Entonces es la edad subjetiva? un enfoque con adeptos y críticos.

«Los expertos coinciden, al margen de la postura que tengan sobre la edad subjetiva, que todos envejecemos de manera diferente y que tenemos cierto control.

Son los prejuicios internalizados sobre cada etapa, lo que inciden directamente en la experiencia: la exigencia de la juventud, la expectativa de la madurez y el miedo al envejecimiento». (3)

Juventud o jovialidad.

Desde el enfoque individualista en la juventud, hoy vivimos obsesiones como la “gerascofobia”, un miedo irracional y persistente a envejecer, que lleva de la mano el deseo de ser “eternamente joven“. Para algunas personas es difícil aceptar el paso del tiempo; se niegan a admitir que los años comienzan a hacer estragos en su físico y que su aspecto luce diferente. Por eso, adoptan actitudes juveniles, tanto en la forma de vestir, como de comportarse, tratando de aparentar que “la edad no pasa por ellos“ a esto se le llama midorexia.

Es un hecho que nos enfrentamos hoy a entender la edad está más allá de los cambios físicos, como una construcción social mas que una etapa biológica precisa. Jung señala que son patrones arcaicos y universales que se contienen en el propio inconsciente colectivo.

En la etapa de adulto mayor, los investigadores promueven que la gente reconozca no solo las pérdidas asociadas con el envejecimiento, sino las ganancias significativas.

Se trata de disfrutar tanto ser niño o joven como ser adulto o anciano. Cada etapa tiene su propio encanto. Lo importante es no anclarnos en ninguna etapa, porque la vida es un camino de una sola mano y, una vez que uno se dirige hacia delante, no es posible retroceder. (4)

Las arrugas del espíritu nos hacen más viejos que las de la cara.

Michel de Montaigne

Para madurar, crecer y envejecer de manera plena y acertada, necesitamos ser más humildes y más receptivos. Las personas que se sienten “menores“ que su edad cronológica por lo general, están más sanas y son más resilientes.

La respuesta es siempre el diálogo, la juventud, peca de «sabérselas todas» y los mayores de desacreditar la intuición de los jóvenes por «inexperiencia».

Seguramente, muchas de las experiencias de los mayores no necesariamente se ajustan a la realidad de los mas jóvenes, por ello, debemos respetar sus decisiones, no dar lecciones que no se piden, evitar culpabilizar, forzar creencias o transmitir prejuicios. Por su parte, los mas jóvenes deben reconocer el conocimiento y sabiduría adquirida, así como el amor de compartirlo, lo que abre la posibilidad para que los más pequeños puedan disfrutar de los abuelos con libertad para conocerlos, ya que ellos proporcionan equilibrio emocional, son transmisores de valores, saben jugar con ellos más que sus padres – libres de la obligación de “educar-, y los desconectan de la tecnología al tiempo que dan ejemplo de vida y de resiliencia. (5)

La teoría de las etapas vitales de Jung representa nuestra búsqueda. Conforma de algún modo ese camino de ir, alcanzando la autorealización. (6)

Hoy en día el reto es construir un mundo que respondan igual de bien a las necesidades de los ancianos como de los más jóvenes. Construir sociedades donde cada persona cuente. Por ello es urgente tener una mirada más positiva sobre el papel de nuestros mayores en la sociedad, tanto en la sociedades occidentales, como en las orientales, el porcentaje de ancianos está aumentando rápidamente. Y cada vez más se levanta la cuestión: ¿estamos preparados para tener 25 o 30 años de jubilación y ocio? (7)

El Museo Kaluz de la Ciudad de México presenta Miradas Afines, una exposición sobre el desnudo femenino, desde la perspectiva de dos generaciones.

Mientras estás aprendiendo, no eres viejo, cita Rosalyn S.Yalow*, la vejez empieza cuando se pierde la curiosidad.

“Mis abuelos están a mi alrededor de muchas formas. Los siento en el viento y en el vuelo de las mariposas.

Me gustaría escribir una carta y contar de corazón aquellos que los abuelos significan para mí. Querría plasmar en una hoja de papel todas las tardes en el parque, los aromas que salían de la cocina, las historias descabelladas que siempre me han contado y los cuentos que me leían al abrigo de la noche. Pasará el tiempo, pero nunca olvidaré ese amor que siento al recordarlo, esa ternura que me despiertan los momentos vividos.»

Abuelos. Ariel Andrés Almada y Sonja Wimmer.

¿Que recuerdo tienes de tus abuelos?

Tere Hergom.

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Bibliografía:

  1. lamenteesmaravillosa
  2. UCDM T.13.IV.7
  3. nytimes.com
  4. el litoral.com.ar
  5. Alvarobilbao.com
  6. La mente es maravillosa.
  7. blog.stannah.com.mx

*Rosalyn fue una física estadounidense, dedicada a la investigación de hormonas en el hospital de veteranos del Bronx, fue catalogada con el premio Nobel de fisiología y medicina en 1977.

8 replies on “«LA VIDA» SON ETAPAS”

Estupendo análisis del viaje que llamamos Vida. Lo que prevalece a lo largo del trayecto y sus etapas son los sueños y los valores que le dieron naturaleza y rumbo a la experiencia. Y que hoy se pierden en los abismos que separan a las generaciones.

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Una buena visión de las etapas de vida y que el tiempo es una ilusión y la edad es subjetiva.

Mientras estás aprendiendo, no eres viejo, cita Rosalyn S.Yalow*, la vejez empieza cuando se pierde la curiosidad.

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