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CRECIMIENTO EN CONCIENCIA

DE ALTARES Y ANCESTROS

A los que han marchado antes y pasaron delante de uno.

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«La muerte es el sueño central de donde emanan todas las ilusiones. ¿No es acaso una locura pensar que la vida no es otra cosa que nacer, envejecer, perder vitalidad y finalmente morir?

La creencia fija e inalterable del mundo es que todas las cosas nacen para morir. Se considera que así es como “ opera la naturaleza “, y ello no se puede poner en tela de juicio, sino que debe aceptarse como la ley “natural “ de la vida. Lo físico, lo cambiante y lo incierto; lo inestable y lo inconstante; lo que de alguna manera crece y mengua siguiendo una trayectoria determinada, es lo que se considera Voluntad de Dios. Y la extraña creencia de que una parte de las cosas que mueren puede seguir existiendo separadas de lo que muere. La muerte niega la vida. Pero si la vida es real, lo que se niega es la muerte.

La “realidad” de la muerte está firmemente arraigada en la creencia de que somos un cuerpo, pero ¿que pueden nacer de la muerte y tener vida? (1)

Para la tradición budista se vive y muere a la vez, es una sola experiencia. El Maestro Sogyal Rimpoche, lo explica a través de la traducción tibetana para designar al cuerpo como “lo que dejamos atrás de nosotros”, reconociendo que su vitalidad no es duradera sino transitoria. Una realidad que forma parte del ciclo de la vida.

El principio de no permanencia forma parte fundamental de la “vida” y del pensamiento budista, que no cree en el alma individual que aguarda la esperanza de existir eternamente. Sin embargo, se cree que el balance de la energía acumulada y el apego a la propia existencia, causan que la conciencia fluya en un ciclo de nacimientos y renacimientos denominado Samsara. La meta no es seguir renaciendo eternamente, por el contrario, la meta es liberarse de este ciclo a través de la experiencia del Nirvana o “iluminación”.

El Nirvana no es el lugar al que se puede llegar, es un estado mental en que se despierta a la realidad interior y se da cuenta de la naturaleza ilusoria, completa e independiente de todo cuanto existe, que se puede experimentar en el aquí y el ahora. (2)

El día de muertos es una de las tradiciones mexicanas más significativas donde los “vivos” se preparan para recibir a sus “muertos» y convivir con ellos. Para los antiguos mexicas, la muerte era el comienzo de un viaje hacia el Mictlán, es decir el inframundo, sin la connotación de infierno o paraíso. Ésta festividad se conmemoraba en el noveno mes del calendario solar, el cual iniciada en agosto y duraba 30 días.

El altar de muertos es un elemento fundamental de esta celebración. Se cree que el espíritu de los difuntos regresa del mundo de los muertos para convivir con la familia ese día y degustar los alimentos de la ofrenda, que deben contener una serie de elementos y símbolos que inviten al espíritu a viajar desde su mundo, entre los que se encuentran imágenes, copal, papel picado, velas, agua, flores, comida y bebida al gusto de ellos. El cempasúchil, planta originaria de México y Centroamérica que florece en otoño, no solo lo adorna, se dice que sus pétalos de color naranja y amarillo marcan la senda que ellos deben recorrer durante la visita porque “guardan el calor del sol”; con la guía del perro que según la tradición los ayuda en el Mictlán a hallar el camino a su destino final. (3)

Los altares como ritual producen sin saberlo sanaciones muy potentes, porque reconocemos a quienes actuaron como antecesores, y reconectamos con amor, agradecimiento, o incluso con perdón -hacia nosotros mismos-, por todo aquello que no fue cómo esperábamos.

Honro a mi sistema familiar… pasando lo que me fue dado.

«Los temas no resueltos de nuestros antepasados, las injusticias cometidas, dentro del sistema familiar o fuera de él, pueden influir en la familia actual; poner orden en el “pasado” reestablece la armonía en las relaciones.

Toda sanación individual incide en la consciencia grupal o colectiva, o “alma familiar” como la denomina Hellinger.

¿Podemos reconfigurar la identidad de nuestros antepasados? “Por supuesto” -dice él, “como cualquier historia, la historia de nuestros ancestros es una construcción que hacemos según nos interesa, nos conviene, nos afecta. En toda historia hay mucho que subrayar, que contar, que olvidar; cada cual, en cada momento —y cada sociedad, en cada etapa— elige lo que le sirve para entenderse y explicarse. Entre todos sus mayores, entre todos sus cuentos, cada quien decide con cuáles se queda, cómo arma esas figuras, ¿no?”. (4)

Al final ser un buen antepasado no es tarea fácil…

Los rituales se convierten en esa posibilidad de liberar, soltar y sobre todo integrar y agradecer:

“Gracias por la vida y por todo lo que recibí de ustedes. Lo reconozco y valoro. Lo que sigue lo haré yo”

Tere Hergom.

Terapia personal aainwithyou.wordpress.com

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Bibliografía

  1. UCDM. Manual para el Maestro 27. ¿Qué es la muerte?
  2. UCM. La muerte del proceso de morir en el budismo
  3. Latimes.com
  4. redaccion.com.ar/ tus-ancestros-y-vos-una-invocacion-a-la-memoria-y-a-la-ciencia-para-saber-mas-sobre-tu-identidad

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