
…había un ser humano, igual que tú y que yo, que estudiaba para convertirse en un chamán. Un día, mientras dormía en una cueva, soñó que veía su propio cuerpo durmiendo. Salió de la cueva a una noche de luna llena. El cielo estaba despejado y
vio una infinidad de estrellas…Se miro las manos, sintió su cuerpo y oyó su propia voz que decía: «Estoy hecho de luz; estoy hecho de estrellas»… y se dio cuenta de que no son las estrellas las que crean la luz, sino que es la luz la que crea las estrellas. «Todo está hecho de luz ‐ dijo ‐, y el espacio de en medio no está vacío.» Y supo que todo lo que existe es un ser viviente, y que la luz es la mensajera de la vida, porque está viva y contiene toda la información… Todo lo que existe es una manifestación del ser viviente al que llamamos Dios. Todas las cosas son Dios. Y llegó a la conclusión de que la percepción humana es sólo luz que percibe luz. También se dio cuenta de que la materia es un espejo ‐ todo es un espejo que refleja luz y crea imágenes de esa luz ‐ y el mundo de la ilusión, el Sueño, es tan sólo como un humo que nos impide ver lo que realmente somos. «Lo que realmente somos es puro amor, pura luz», dijo.
Lo que ves y escuchas ahora mismo no es más que un sueño.
En este mismo momento estás soñando. Sueñas cuando el cerebro está despierto y también cuando está dormido. El sueño del planeta incluye todas las reglas de la sociedad, sus creencias, sus leyes, sus religiones… ir en contra crea una extraña sensación en el plexo solar, una sensación que se llama miedo.
Don Miguel Ruíz nos lleva de la mano hacia el conocimiento de los Toltecas, hombres y mujeres asentados en Teotihuacán (México) -su ciudad sagrada-, y su grado de conocimiento de la Toltecáyotl: una sabiduría que comparte la misma verdad esencial de muchas tradiciones espirituales o esotéricas alrededor del mundo, donde todos los caminos convergen.
En el sueño ordinario de los seres humanos, el sistema de creencias controla la atención. Quien busca la perfección no es sabio, busca a Dios, busca el cielo pero no hay nada que buscar. Ya está aquí. Todo está dentro de ti. No tienes que buscar el cielo; eres cielo ahora mismo. No necesitas buscar la felicidad; eres felicidad donde quiera que estés. No tienes que buscar la verdad; tú eres la verdad. No tienes que buscar la perfección. Eso es una ilusión. No tienes que buscarte a ti mismo; nunca le abandonaste. No tienes que buscar a Dios, Dios nunca te abandonó, Dios está siempre contigo
Los Cuatro Acuerdos vienen a ser un manual que nos ayuda a romper estos acuerdos limitadores y a substituirlos por otros. Necesitas una gran voluntad para adoptarlos, pero si eres capaz de empezar a vivir con ellos, tu vida se transformará de una manera asombrosa. En lugar de vivir en el sueño del infierno, crearás un nuevo sueño: tu sueño personal del cielo.
PRIMER ACUERDO: Se impecable con tus palabras. SEGUNDO ACUERDO: No te tomes nada personalmente. TERCER ACUERDO: No hagas suposiciones. CUARTO ACUERDO: Haz siempre lo máximo que puedas.
Los Cuatro Acuerdos.
El camino hacia «la iluminación» recorre tres etapas para convertirnos en Maestros del sueño de nuestra vida:
El primero es el de menor conciencia del que está soñando. Se denomina el sueño de la primera atención en el utilizamos nuestra atención por primera vez, llamado también el sueño de las víctimas, porque somos víctimas de las voces en nuestra cabeza, de las supersticiones y distorsiones de nuestro conocimiento.
Víctimas de los símbolos que hemos creado y que nunca nos dirán lo que somos ni de dónde provenimos.
Cuando en la religiones se habla del sueño del infierno como el lugar en el que somos juzgados, un lugar de castigo eterno, es la descripción del infierno en el sueño ordinario de los seres humanos, exactamente lo que sucede en la mente humana: el juicio, la culpa, el castigo y el miedo que sentimos como un fuego que arde en nuestro interior.
¿Cuál es el mayor miedo en este mundo? El miedo a la verdad. Los seres humanos tenemos miedo a la verdad porque hemos aprendido a creer en una gran cantidad de mentiras.
Para los toltecas hay dos voces que nos guían, y la voz del “conocimiento” – en referencia al conocimiento limitado desde lo humano – nos dice todo lo que no somos y se relaciona con “el árbol del conocimiento”, por el que salimos del paraíso.
Los seres humanos cargamos con nuestro pasado, con nuestra historia, y es exactamente como si cargáramos con un pesado cadáver. Somos los únicos animales sobre la tierra que nos castigamos, a nosotros mismos y a los demás, 1000 veces por el mismo error. El perdón es la única vía para limpiar nuestro cuerpo emocional del veneno emocional.
Si estás esperando a que llegue alguien para salvarte, debe saber que eres tú quien tiene que salvarte a ti mismo.
¿Y cuál es la clave para volver a la vida? La conciencia. Cuando recuperas la conciencia, resucitas y vuelves a la vida. Esa es la razón por la que estás aquí: para regresar de entre los muertos y reclamar tu propia divinidad. Es hora de regresar del mundo de los engaños, del mundo de las mentiras y volver a tu propia verdad, a tu propia autenticidad. Es hora de desaprender las mentiras y convertirte en el tu verdadero.
La conciencia te hace salir del primer sueño y te conduce a el sueño de la segunda atención o el sueño de los guerreros porque ahora declaramos la guerra contra todas las mentiras que existen en nuestro conocimiento, y empieza al dudar: quizá todo lo que has aprendido no es verdad.
En este sueño estamos en guerra, pero no contra otros, pues no tiene nada que ver con el sueño externo. Todo ocurre en nuestra mente, es una guerra entre ideas opiniones y creencias.
Este sueño acaba cuando algo importante sucede en nuestra vida: llamado el juicio final porque es la última vez que nos juzgamos, a nosotros mismos o a otros. El día que nos aceptamos exactamente cómo somos y a los demás tal cual son, la guerra en nuestra cabeza finaliza y empieza el sueño de la tercera atención, el sueño de los maestros.
Este es un sueño de verdad, un sueño de respeto, un sueño lleno de amor y dicha. Es el patio del recreo de la vida; es lo que se supone que deberíamos vivir y solo la conciencia nos puede conducir a este lugar. En este momento, aceptas completamente tu cuerpo, tus emociones, tu vida, tu historia. Te respetas a ti mismo, respetas a todos tus hermanos y hermanas; respetas a toda la creación. Te amas incondicionalmente y no te da miedo expresar tu amor, decir te amo a los demás es una experiencia que denominamos comunión que tiene la misma frecuencia, la misma vibración que el amor.
Un maestro del sueño es consciente de las consecuencias. Sabe que hacer una elección puede abrir muchas puertas y cerrar otras muchas. No hacer ninguna es también una elección que podemos hacer.
Cualquiera puede ser “un gran artista” del sueño, pero la maestría la alcanzamos cuando tenemos un control completo sobre él y nuestra propia atención. Cuando somos maestros de la atención, tenemos un control completo sobre nuestras elecciones.
Solo la voluntad, la fuerza capaz de mover lo que existe o cambiar la dirección, sustenta y mueve la atención, cuando tenemos el poder suficiente para usarla y ganar la guerra por el control de nuestro sueño.
En el sueño de la tercera atención nos volvemos conscientes de que somos vida: no solo como concepto, sino como acción, como conciencia completa. Ser no tiene nada que ver con el conocimiento. No se trata de comprensión. No necesitas comprender. No se trata de aprendizaje. Estás aquí para desaprender y ya está, hasta que un día comprendas que no sabes nada
La verdad nos hará libres, ¿libres de qué?
Libre de la bruma, del mitote en tu cabeza y las distorsiones de tu conocimiento, del drama emocional, consecuencia de creer en mentiras. Cuando la verdad te hace libre, los símbolos que habías aprendido ya no gobiernan tu mundo. Entonces ya no se trata de tener razón o de no tenerla, de ser bueno o malo. No se trata de ser ganador o perdedor. No se trata de ser joven o viejo, guapo o feo. Todo se ha acabado. No eran más que símbolos.
A la gente le gusta decir que el conflicto es entre el bien y el mal. El verdadero conflicto es entre la verdad y la mentira.
En cualquier novela, en cualquier película o trama de la vida real, el punto álgido de la historia es el momento de la verdad. Antes de eso, todo el drama de la historia se va construyendo poco a poco. La tensión sigue aumentando hasta que llegue a la verdad como un maremoto y destruye todas las mentiras. En el momento de crisis, las mentiras no pueden sobrevivir frente a la presencia de la verdad y desaparecen. No hay más tensión. La paz vuelve con la verdad y nos sentimos aliviados de que el drama se haya acabado.
El Quinto acuerdo consiste, en definitiva, en ver toda tu realidad con los ojos de la verdad, sin palabras. Ser escéptico pero aprender a escuchar. Cuando lo haces comprendes el significado de los símbolos que la gente utiliza.
El resultado de poner en práctica el Quinto acuerdo es la aceptación completa de ti mismo exactamente como eres y la aceptación completa de todos los demás exactamente cómo son. Es el día en el que ya no tenemos miedo a estar vivos, de nuevo sucede cuando regresamos a nuestro estado real, nuestro yo divino, donde sentimos una comunión de amor con todo lo que existe y eso es la resurrección.
Tere Hergom.
Terapia personal aainwithyou.wordpress.com
Facebook Tere Hergom
Instagram Tehego_sigue tu brújula interior
Linkedin Tere Hernández Gómez
Miembro activo de Na-sá curarte tu
Si te gustó ayúdame a compartir
Bibliografía:
Texto extraído de «Los cuatro acuerdos» de Miguel Ruiz, y «El quinto Acuerdo» de Don Miguel Ruíz y José Ruíz.
One reply on “EL QUINTO ACUERDO”
Que bonito. Me encaro. Mil gracias. Todas las semanas es padre empezar con cosas que los dejan.
Me gustaLe gusta a 1 persona