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CRECIMIENTO EN CONCIENCIA

EL SUEÑO EN QUE TE SUEÑAS

El camino más rápido para despertar no es a través de la iluminación individual, sino a través de las relaciones que más nos desafían. –Corinne Zupko.

Shakespeare no estaba siendo metafórico cuando a través de su personaje Próspero dijo:

«Te veo preocupado, hijo mío, y como abatido. Recobra el ánimo. Nuestra fiesta ha terminado. Los actores, como ya te dije, eran espíritus y se han disuelto en el aire, en el aire leve, y, cual la obra sin cimientos de esta fantasía, las torres con sus nubes, los regios palacios, los templos solemnes, el inmenso mundo y cuantos lo hereden, todo se disipará e, igual que se ha esfumado mi etérea función, no quedará ni polvo. Somos de la misma sustancia que los sueños, y nuestra breve vida culmina en un dormir…»

La Tempestad. La última obra de teatro escrita por William Shakespeare.

¿Estamos hechos de la misma sustancia que los sueños?

¿Es lo mismo sueño que deseo?

Quizá el deseo es lo que nutre nuestros sueños, y de la calidad de nuestros mas profundos deseos sobrevienen sueños felices o sueños de pesadillas.

Pensamos que en la vida «uno debe perseguir sus sueños, y que la clave para convertirlos en realidad es perseverar. Todas estas directrices vienen a decir que no hagas caso de tus emociones ni de las circunstancias que te rodean, te cueste lo que te cueste, empéñate hasta que consigas tu objetivo, vive para conseguir las metas… y ya serás feliz al final…” (1)

Más allá de ese constructo social – casi etéreo – de construir sueños, nos deseamos diferentes porque nos reconocemos cambiantes en la forma:

“ Te espero ya, desde ayer, y sé que llegarás distinta. No sé si más alta, menos delgada o más hermosa ¡qué importa! Pero te verás distinta”.

Los sueños nos transportan irremediablemente fuera del instante presente,y a veces, mientras soñamos, lo que pasa de lado es “experimentar la vida”. Hay sueños que nos preparan para afrontar miedos pasados y hay los que nos mecen en futuros promisorios que intentan cambiar algo que parece estar fuera.

Ante “el placer” de esa mente insatisfecha, que nos hace sentir inadecuados y en proceso, surge la fatiga que por momentos apaciaguamos, y luego nos retoma casi donde la dejamos, con las mismas dudas, deseos, miedos. Y parece que despertamos y el sueño desaparece, pero lo que lo originó, que se encuentra dentro de nosotros, no se evapora. …

 “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”

Con tan solo 7 palabras, sin duda el cuento más corto, el cuentista Augusto Monterroso, nos lleva a una profunda reflexión sobre el sueño – acaso continuo – donde la presencia de un dinosaurio es quizá el símbolo de todo aquello que no logramos gestionar.

El ser humano dedica más o menos, 25 años de su promedio de vida, a cerrar los ojos y vivir otra realidad.

heraldo.es

“Cuando estamos dormidos, nuestros sueños nos afectan y convencen de su realidad, porque no nos damos cuenta de que estamos soñando… cuando estamos “despiertos”, estamos convencidos de que las cosas son reales, porque no nos damos cuenta de que estamos percibiendo e interpretándolo todo. Tú eliges los sueños que tienes, pues son la representación de tus deseos, aunque se perciben como si viniesen de fuera”. (2) Son desahogos emocionales porque, de acuerdo a como percibimos todo, expresan ese ¡quiero que las cosas sean como yo quiero!». (3)

Volcar en la vida lo que solo está en los sueños, nos lleva al Quijote de Cervantes Saavedra.

Los sueños de pesadilla surgen porque “el pensamiento temido sólo nos abandona, y no siempre, durante las horas de sueño -en el sueño-. Más permanece al acecho y vuelve a hacérsenos visible -a los ojos de la consciencia- en cuanto abrimos los ojos. Si, el dinosaurio siempre está allí” (4)

Así lo menciona Jorge Luis Borges: «El hombre quiso despertar, y una voz le dijo que no podía, que había quedado atrapado en un sueño dentro de un sueño». (5)

Para algunos Monterroso se refiere también a una humanidad dormida. “Como humanidad compartimos el adormecimiento de nuestros más profundos deseos y miedos que de manera similar todos compartimos. Un abismo de ideas nos separa, y sin embargo las preocupaciones y anhelos son similares. La mayoría creemos que solo uno vive inseguro…solo uno se queda a veces en blanco o con la mente confusa…solo uno disimula su inseguridad. Solo uno tiene pensamientos desagradables que no querría tener…”(6). Solo uno sueña y en sueños se queda:

Me gustan nuestros planes al despertar, cuando el día se sube a nuestra cama como un gato de luz, y que no realizamos porque nos levantamos tarde por habernos imaginado tanto. Me gusta la cosquilla que insinúan en nuestros músculos los ejercicios que enumeramos sin practicar con los gimnasios a los que nunca vamos, los hábitos saludables que invocamos como sí, deseándolos, su resplandor alcanzase nuestros cuerpos. Me gustan las guías de viaje que hojeas con esa atención que tanto te admiro, y cuyos monumentos, calles y museos no llegamos a pisar, fascinados frente a un café con leche. Me gustan los restaurantes a los que no acudimos, las luces de sus velas, el sabor porvenir de sus platos. Me gusta cómo queda nuestra casa cuando la describimos con reformas, sus sorprendentes muebles, su ausencia de paredes, sus colores atrevidos. Me gustan las lenguas que quisiéramos hablar y soñamos con aprender el próximo año, mientras nos sonreímos bajo la ducha. Escucho de tus labios esos dulces idiomas hipotéticos, sus palabras me llenan de razones. Me gustan todos los propósitos, declarados o secretos, que incumplimos juntos. Eso es lo que prefiero de compartir la vida. La maravilla abierta en otra parte. Las cosas que no hacemos.

Andrés Neuman. El fin de la lectura

Y la historia se vuelve esas Ruinas Circulares de Borges, donde al final del cuento, el soñador toma conciencia de que él mismo es también una creación del sueño de otro, y tras la noche, cuando el amanecer se cuela de nuevo por la ventana… el dinosaurio sigue ahí.

«No hay arriba ni abajo en este laberinto mental, no hay atrás ni adelante. Se te ocurre pensar que en ese laberinto todo es puerta, basta la leve presión de un pensamiento».

La escritura de Dios, Jorge Luis Borges.

Ahí está la pregunta que Dios hizo a Adán en el Génesis:

 – “¿Dónde estás tú?

Despertar del sueño es un descanso, es despertar a la conciencia: la experiencia del momento presente en el recuerdo de Sí y la imposibilidad de un «yo» separado donde crees que te encuentras.

Si todo es sueño, también lo son los caminos que elegimos para despertar, pero eso no niega que sean escenarios propicios para lograrlo.

Las ideas que construyen nuestros sueños son el viaje de nuestra mente. Quizá por ello la vigilia -que viene del verbo vigilare -, es el estado de quien se halla despierto,

Mientras sigamos soñando, el mundo que deseamos esta pendiente tan solo, de ser un sueño compartido por todos.

Axel – Somos Uno (Lyric Video) ft. Abel Pintos

Tere Hergom.

-Terapia personal aainwithyou.wordpress.com

-Miembro activo de Na-sá curarte tu

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Bibliografía:

  1. elpais.com
  2. ucdm T.29.VII.8:4
  3. ucdm C.18
  4. Nuevarevista.net
  5. La escritura de Dios, Jorge Luis Borges.
  6. Aprende a resolver lo que te hace sufrir. María Ibáñez Goicoechea y Jesús Jiménez Cascallana.

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