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CRECIMIENTO EN CONCIENCIA

TAPAR EL SOL CON UN DEDO

El intento inútil de ocultar algo que no se puede acallar.

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Decimos que la causa de nuestro malestar son nuestras emociones, y creemos por ello que debemos evitarlas, pensar positivo: mira el lado bueno, no le des importancia; en un intento de inhibir, aunque sea momentáneamente, lo que sentimos.

Reflejar en nuestros rostros, emociones distintas a las genuinas, no es la respuesta para nadie.

Todo lo que sentimos es una “instantánea del momento”, porque eso que sientes “es ahora” y te habla de donde estás y lo qué debes atender, es el “material de trabajo” para volver a un estado de paz.

Pensar que podemos encontrar placeres duraderos y evitar el dolor es lo que en budismo se llama samsara«. (1)

«La rueda del samsara» puede traducirse como «vagar» o «dar vueltas». Damos por hecho los momentos que nos hacen sentir felices, sin a veces disfrutarlos ni agradecer lo suficiente; luego aparecen esos que nos «desnivelan» y sentimos que duran mucho más. De hecho un estudio afirma que la tristeza es la que dura más, concretamente 4 veces más que la alegría.

Nada sucede al gusto de nuestros sueños.

Prema Chödron

Las emociones no son buenas o malas. Hemos sido enseñados a darles categorías por miedo a esas «negativas» que vemos cómo amenazas que nos vulneran o debilitan.

Es verdad que nos mueven el piso y no saber dónde vamos a caer nos da miedo: la reacción natural al acercarse a la verdad. Pero también son el impulso a movernos, a salir de un estado de «aparente confort» que ya no funciona. Se convierten en esa voz que no calla, que empieza como un susurro y llega a convertirse en un grito si no aceptamos que son nuestras, en vez de «achacárselas» a otro(s) o intentar justificarlas.

Callar no es una opción. Guardar silencio por miedo a la crítica, la incomprensión o juicio, carcome por dentro y «termina» de manera prematura muchas relaciones.

«Las relegamos a un lugar en nosotros mismos donde se alojan como una bomba de tiempo».

La mente es maravillosa.com

Quizá esa dolencia que tienes está relacionada a lo que sientes y no quieres ver, porque en el cuerpo se expresa todo lo que de una u otra manera silenciamos.

«El llanto, de tristeza o felicidad, es una manera sana de equilibrar esas fuertes emociones que nos sobrepasan. Su función es regular esa alteración interna, y aunque nos sorprenda, también lo son el sudor o la orina – vinculadas a las emociones intensas.

Desde aquí oigo a un niño llorar… llora escandalosamente, enrabietado»… a ver si de tanto ruido drena todo lo que siente…»Oigo al padre, o a alguien con autoridad o como si la tuviera, diciéndole ¡déjale que llore, que así no mea!. Y nunca se me había ocurrido que los líquidos del cuerpo tuvieran una relación tan intensa.»… con lo cual, podríamos deducir que si lloramos, podríamos sudar menos y levantarnos menos al baño». (2)

Si de emociones líquidas habláramos, ¿cuántas gotas hacen rebosar tu vaso?

Hay que recordar que las emociones son momentáneas, transitorias, parte de nosotros, pero no son “nosotros”.

Como enseña el cuento: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe!.

«Es cierto que, en muchas ocasiones, lo que nos parece una bendición acaba convirtiéndose en una pesadilla, mientras que en tantas otras, lo que parece un revés, quizás nos abre la puerta a una situación que, con el paso del tiempo agradeceremos.» (3)

La vida es así, No sabemos nada. Decimos que las cosas son buenas o malas pero en realidad no lo sabemos.

Prema Chödron

El malestar se afronta cuando decidimos dar la cara, identificar lo que sentimos, ponerle nombre, atenderlo y gestionarlo.

Esta es la base de la medicina germánica fundada en los años ochentas por Ryke Geer Hamer,  quien proponía la necesidad de exteriorizar el conflicto emocional y dejar que el cuerpo siguiera el curso natural de curación, sin interferencias

«Si te encuentras con el miedo, considérate afortunado. Aquí es donde el coraje entra en escena. Generalmente pensamos que la gente valiente no tiene miedo, pero la verdad es que conocen el miedo íntimamente. Es una especie de prueba, el tipo de prueba que necesitan los guerreros espirituales para despertar sus corazones. 

«Permitir la incertidumbre, pillarle el truco a relajarse en medio del caos, aprender a no tener pánico: ésta es la senda espiritual. Desarrollar la habilidad de pillarnos a nosotros mismos, de pillarnos bondadosa y compasivamente: ésta es la senda del guerrero». (4)

Las emociones tienen una “función” adaptativa. Si no las escuchamos se guardan y reaparecen de improviso, como ese «no invitado inoportuno», en mal momento y de la peor manera. Tarde o temprano se plantan en medio de nuestro camino para cerrarnos el paso.

«Al permitirnos ese acto de sentir y reconocer nuestra parte sensible, mucho antes de que «nos rebose», tenemos mejores oportunidades de atender nuestras necesidades, comprendernos y ser plenos emocionalmente». (5)

Esto no significa hablar en momentos de extrema exaltación, en los que sentimos un fuerte deseo de decir lo primero que nos llega a la cabeza. Necesitamos autoreflexión para manifestar lo que pensamos y expresar lo que sentimos.

“Cuando llueve muy fuerte, las gotas de lluvia están tan juntas que no se les puede contar». 

Tsa a han king 

Educar nuestra emocionalidad es permitirnos estar ahí, abrirnos a la experiencia como los seres emocionales que somos. Escuchando, perdonando, agradeciendo, amorosamente, al reconocer que no todos tenemos la misma facilidad para expresarnos.

“ … tratando de compartir mis experiencias con otros, había encontrado una especie de felicidad fundamental que nunca antes había tenido…” (6)

Cuando la palabra se hace presente ¡magia! O no tanto, pero el cuerpo se aquieta.

clarín.com

“La palabra es un poderoso soberano, que con un cuerpo pequeñísimo e invisible realiza empresas divinas: eliminar el temor, suprimir la tristeza, infundir alegría, aumentar la compasión”. (7)

«La curación proviene del hecho de dejar espacio para que todo ocurra: espacio para la pena, para el alivio, para la aflicción y para la alegría». (8)

Es la sabiduría de la no evasión que forma parte de «comienza dónde estás»

Prema Chödron

El refrán popular: «Despacio que tengo prisa«, es dar valor a los pequeños pasos que damos para permitirnos Ser.

Tere Hergom.

-Terapia personal aainwithyou.wordpress.com

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Bibliografía:

(1) Cuando todo se derrumba. Pema Chödron

(2) El país, revista de verano.

(3) cuento: https://www.alexrovira.com/reflexiones/blog/articulo/buena-suerte-mala-suerte-quien-sabe

(4) Cuando todo se derrumba. Pema Chödron

(5) Prensa libre.com

(6) Cuando todo se derrumba. Pema Chödron

(7) Filósofo Gorgias

(8) Cuando todo se derrumba. Pema Chödron

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