
“Todos los hombres necesitan saber a dónde ir, ¿no? Pues siempre llega un momento en que uno siente la necesidad de ir a alguna parte, a cualquier parte”
Estamos disgustados por el mundo que vemos. Sentimos que “la humanidad” está perdida. Nos referimos a ambos como algo separado de nosotros, y es solo una percepción.
«No existe un mundo externo a ti. El mundo externo es una representación pictórica de tu mundo interno. Esto es así porque el sueño proviene de ti, no viene sobre ti»
Quizá parezca confuso o difícil de aceptar, pero basta mirar la polaridad que vivimos hoy, las diferentes maneras de percibir o vivir las circunstancias actuales.
“Lo que se proyecta, parece ser externo a la mente, pero no se encuentra afuera en absoluto”.
Y como lo que vemos tiene un significado diferente para cada quien, la separación se expresa en la humanidad: ese colectivo que se refiere, en singular, a un conjunto de seres individuales.
La lección es aprender que el sufrimiento externo es el espejo del dolor que todos llevamos dentro.
En algunas culturas cuando alguien está enfermo se considera que toda la familia lo está. La depresión por ejemplo es ese ánimo silencioso que se extiende a todos si no se para. De la misma manera que aquellos a quienes llamamos locos en realidad somatizan los transtornos de toda la sociedad. Somos una sola mente que compartimos esta experiencia como cuerpos separados.
Hay que aceptar la propia responsabilidad. Es una experiencia humana y por lo tanto no está mal sentir miedo, enojo, culpa… el problema es evitar mirarlo, retenerlo y no reconocer el daño que nos causa. No se cambia una situación metido en la desesperanza sino desde la fortaleza del espíritu. Quienes han logrado superar una adversidad lo saben.
En el mundo todo se centra en el cuerpo, el cuerpo es el héroe del sueño. Más si creemos que solo somos un cuerpo, anulamos la voluntad que no viene de ahí. Todos tenemos una fuerza tremenda para superar lo que parecen tiempos difíciles. El drama contemporáneo no está en la «realidad física»: la represión sexual, la tecnología, la situación del planeta, sino en prescindir de la fuerza de la dimensión espiritual. Un entendimiento que se supone debemos alcanzar en esta «escuela» de vida, o incluso en el momento de abandonar el cuerpo físico.
El “tiempo” para alguien que va a “morir” aún tiene sentido. Se suele reconocer como carente de valor y sin embargo lo tiene. La persona que presiente su proximidad está animada por un deseo de ir hasta el fin de sí mismo intentando aproximarse a su verdad más profunda. Pero si vemos solo un cuerpo enfermo, dejamos de ver su totalidad. El amor acepta, entiende, acompaña. El miedo abandona. Y dejamos de estar ahí para tomar la mano hasta el último aliento, porque hay que recordar que no es un momento médico, sino una oportunidad de unirnos en mente y corazón porque, al igual que el del nacimiento, es uno de los pasos de esta experiencia ilusoria que llamamos vida.
Solo el amor basta
STJ
Este mundo dura sólo un instánte. Has puesto afuera la causa de un disgusto interno. Por eso Nunca estas disgustado por la razón que crees.
Con el despertar espiritual el mundo externo empieza a colapsar. Nos damos cuenta repentinamente que todo lo que realmente somos no se limita a la pequeña identidad que pensabamos que éramos. Y eso es un cambio que ocurre en la propia percepción: uno deja de verse como un individuo aislado.
Cuando comprendemos que somos Una Mente que impacta en la experiencia del cuerpo físico que hemos creado, podemos entender que cualquier alteración en él, es el resultado de lo que pensamos y sentimos. Entonces dejamos de tener miedo porque sabemos que «nada real puede ser amenazado y nada irreal existe», y entonces podemos cambiar nuestros pensamientos y perdonar aquellos con los que nos hemos dañado. Dejamos de proyectar en el otro y la “barrera” que nos separa desaparece para permitir la empatía y el amor.
Lo único que tiene valor en el mundo son aquellos aspectos que se contemplan desde el amor. Eso le confiere la única realidad que jamás tendrá: su valía no reside en sí mismo, pero la tuya se encuentra en ti.
«No le damos la espalda al mundo, no nos sacudimos el polvo de los pies y nos alejamos. Ciertamente, no podemos hacer eso aunque lo deseáramos, porque el mundo es parte de nosotros mismos, nuestro error, las partes de nosotros que hemos rechazado, proyectado fuera y dado forma. Si voy a salvarme, el mundo tiene que salvarse, porque el mundo soy yo mismo».
El mundo se verá distinto, no porque todo cambie, sino porque tú has cambiado.
Tere Hernández.
-Terapeuta
-Estudiante de Un Curso de Milagros
-Maestra Adjunta Na-sa Curarte tu
UCDM y «El arte de morir» de Marie de Hennezel / Jean-Yves Lèloup.
One reply on “PORQUE O POR QUÉ”
El amor acepta, entiende, acompaña. El miedo abandona.
Me gustaLe gusta a 1 persona