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CRECIMIENTO EN CONCIENCIA

DESPEDIR

Despedir no es para siempre. No es un final. Solo significa: te extrañaré hasta que te vuelva a ver.

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A nada le tememos mas que a la muerte, y para muchos es la vivencia que se experimenta al despedir. 

Es la constatación de las leyes del mundo y la naturaleza, donde todo es cíclico, cambiante, inestable, inconstante…la eterna dualidad de ir del día a la noche, de la dicha al dolor, del inicio al fin.

Y la fugacidad nos lleva a la búsqueda de permanencia, que nos hace querer atrapar esos instantes que no quisiéramos dejar ir jamás, una ilusión que se acompaña de miedo a perder y a separarnos, y el dolor que implica el sentir toda la vulnerabilidad que resulta de nuestros apegos.

Cuando por el miedo, que no queremos ver, dejamos de asistir al instante presente – con todos sus matices -, solo vemos hacia el pasado, equiparando lo que se acaba con algo que había ahí, y en la ansiedad del futuro se anuncia el vacío de mañana.

La idea de la muerte está arraigada en creer que somos solo cuerpos, que el amor depende de la proximidad física, sujeto al tiempo, al espacio y por tanto a su fin o muerte. Creer esto crea sufrimiento y creer en la renuncia es creer en el sacrificio.

En las relaciones es como si renunciáramos a ser felices por nosotros mismos y en su lugar pusiéramos en manos ajenas las propias expectativas de felicidad. Y si se van se las llevan.

¿Hay otra manera de vivir esto? 

La palabra despedida según su sentido etimológico es la acción y efecto de darle permiso a alguien para que se vaya. Aunque nada ni nadie nos pertenece ni le pertenecemos, es la ilusión de estar separados donde el amor, que es energía, no acaba solo se transforma.

Pero hay una gran diferencia entre ver partir a quien amamos y dejarlo ir. Uno es vivirlo desde el abandono de “se me va” o “me deja”, el otro desde la conciencia de que sigue su camino.

La verdadera labor de un maestro, guía o padre es enseñar a no necesitarlo. Fortalecer la toma de decisiones, porque parezcan adecuadas o no, permite el aprendizaje que es siempre personal.

Es como tener un ave entre las manos, sentir su ansia por volar y la imposibilidad de mantenerla sujeta. Abrir las manos libera y permite la vida, la de uno y el otro.

Verla volar confirma la consecución de la meta: que hay fuerza para abrir las alas y emprender el vuelo, independencia para fijar la ruta propia y seguridad personal para correr tras los sueños: un inconmensurable regalo para todos.

Dejar ir en paz es otra forma de ver la muerte metafórica o física, que no es resultado de pensamientos hirientes, sino del entendimiento que el aprendizaje en un lugar o etapa, o la utilidad del cuerpo ha concluído, de manera que se elige abandonarlo, en forma similar a como uno se desprende de una vestimenta raída. Una elección tranquila, que se lleva a cabo felizmente y en paz, y nos sentimos agradecidos de que no haya necesidad de seguir transitando el mundo de las limitaciones. *

Conocer la propia vulnerabilidad, en lugar de debilitar nos hace más fuertes. Permitir el perdón, a todo dolor autoinflingido, es el único regalo que te puedes dar a ti y consecuentemente al otro, y el único que puedes recibir. 

Relacionarnos desde la conciencia unificada es compartir nuestra plenitud, que no es completar supuestos vacíos, ni mitigar la necesidad de compañía. Abandonar el miedo a la creencia en la soledad es separar lo real de lo irreal.

El amor que se establece fuera del tiempo y el espacio es real y perdura: no conoce la muerte. 

Solo lo que se enmarca en el tiempo es mutable. Lo que es verdad en sí mismo es eterno e inmutable.

Al final no se trata de que se vaya, sino de cómo te quedas.

El amor y el agradecimiento que invaden el corazón mitiga el dolor e impide el sufrimiento. Pues ambos no pueden coexistir.

El que decide cambiar su pensamiento, cambia su destino. La muerte es un pensamiento que libera o ata, y como todo pensamiento es energía, si liberas te liberas, pues lo mismo que das a otro te das a ti mismo.

Soltar es confiar, creer en el otro y en la aportación que hicimos. Soltar permite agradecer la oportunidad de compartirnos, de crecer juntos, de aprender uno del otro, de tocarnos el alma, porque es más allá del mundo que se logra comprender que solo el amor importa.

A mis maestros que me han enseñado a soltar.

Tere Hernández.

Terapeuta https://aainwithyou.wordpress.com

Estudiante de Un Curso de Milagros

Maestra Adjunta Na-sa Curarte tu https://curartetu.org

Basado en:

UCDM

  • CO-3 II. 1:8-11, CO3.II.2

Sanar las relaciones. Raimón Samsó

5 replies on “DESPEDIR”

Ver volar confirma la consecución de la meta: que hay fuerza para abrir las alas y emprender el vuelo, independencia para fijar la ruta propia y seguridad personal para correr tras los sueños: un inconmensurable regalo para todos.
El cual le has dado a tus “niños”.
Besos

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El tema de despedirte de alguien que se va a otro plano de vida es lo más difícil que he tenido aunque me digan que van a un lugar mejor etc etc y si apare es querido que difícil es el desprendimiento.

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Lo sé, creemos que somos este cuerpo, este nombre, nuestros padres y nuestros hijos pero…

“No hay tiempo, no hay muerte, la vida es un sueño, es un deseo hecho una y otra vez por la eternidad”

No somos de este mundo pero lo hemos olvidado.

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Tere

Que bárbara !!

Me llegaste muy hondo

Eres una maestra para escribir ….

Dejar ir en paz es otra forma de ver la muerte metafórica o física, que no es resultado de pensamientos hirientes, sino del entendimiento que el aprendizaje en un lugar o etapa, o la utilidad del cuerpo ha concluído, de manera que se elige abandonarlo, en forma similar a como uno se desprende de una vestimenta raída. Una elección tranquila, que se lleva a cabo felizmente y en paz, y nos sentimos agradecidos de que no haya necesidad de seguir transitando el mundo de las limitaciones.

GRACIASSSS POR COMPARTIR TU TALENTO

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