
Esa mañana se sentía diferente. Por un lado había revisado el periódico exhaustivamente, como si en realidad buscara algo: ofertas de trabajo, muestras de cine, exposiciones, espectáculos y bares y, uno que otro artículo interesante para reenviar…
Su mente o quizá mas bien su corazón, latía en una búsqueda incesante. En ese momento, se sentía como bajando de una montaña rusa de encuentros y desencuentros, de momentos emotivos y tiernos y experiencias arrebatadoras; pero sobre todo se sentía sola.
El viaje había terminado, y una vez más había dejado atrás seres entrañables, sumergidos cada uno en su historia: la de unos plena y la de otros crítica y lamentable. A diferencia de otros veranos en España, un nuevo matiz pintaba el regreso a casa: la certeza de aquellos que seguramente no estarían ahí cuando pudiera volver.
Se sentó frente a su Lap Top. Las manos permitieron que los dedos se movieran libremente y, las emociones que habían estado contenidas, se volcaran hacia afuera. Pronto los recuerdos se vieron arrastrados por un llanto agradecido, que humedeció el teclado. Mientras aquél caudal seguía su cauce, ella sentía como todo su cuerpo cedía al impulso y se abandonaba.
En ese momento no había estructura, tono ni puntuación. Los personajes y situaciones, desfilaban libremente a destiempo. Sus pensamientos se desenmarañaban, entre recuerdos y pasajes distintos plenos de antítesis y paradoja.
…esto es lo que le sucede a todos aquellos que la tierra de sus padres, no es la misma que les vio nacer, pero en ambas hay algo que les pertenece –escribía casi sin interrupción-, una vida dividida, entre una patria que has aprendido a querer a través de la mirada de los que te la enseñaron y, los veranos que te robaste; y otra, en la que vives y amas casi sin darte cuenta y, que al alejarte, te reclama a través de quienes te esperan…-miró el papel y suspiró- ese sentir que en realidad no perteneces realmente a ninguna de ellas.
En un breve instante todo quedó escrito y, ella supo que ahora, sería capaz de ver con más claridad. Tomó una honda bocanada de aire, y por un momento se sintió sorprendida por aquél arrebato.
Ahora se sentía recargada para iniciar nuevos proyectos. Sabía todo lo que quería retomar una vez instalada; una vez en casa, de vuelta en este cuento de nunca acabar.
Entonces comprendió que aquél sentimiento contra el que había luchado por años, lo había visto reflejado por primera vez en la mirada de su hijo de once años.
¿Cómo ayudarlo a enfrentar esto, si apenas ella era capaz de superarlo?
¿Cómo decirle a un niño que dejaba un país, en el que todo había sido verano y playa, familia, encuentros y alegría; pero más importante aun, una nación en paz; que ahora estaba en casa y esperar que sonriera?
Su casa que es ahora una nación que le resquebraja el alma, su ciudad secuestrada, tomadas las calles por un hombre que dice poder liberar a un pueblo que ha intentando levantarse cada día entre los tirones de quienes se han disputado el poder , de quienes lo desmembran y hacen jirones, de los que prometen y no cumplen, de quienes se erigen pretendiendo ser la voz del pueblo, de aquellos cuyo último interés es ella misma.
Una patria que gime silenciosa ante la mirada enardecida de sus habitantes: unos que demandan que sus derechos se respeten y otros que los pisan.
Una patria en la que todo pasa y no pasa nada. Esa que abandonas cuando puedes irte y le sigues el rastro cuando estas lejos.
En ese momento y por primera vez se le ocurrió que esta no es una situación aislada y personal, sino que debe ser compartida por quizá millones de personas alrededor de todo el mundo: y ya no se sintió sola.
Entonces se sentó al lado de aquél niño, y le habló de la maravillosa oportunidad de viajar, la necesidad de saber ir y también regresar, la aceptación de su historia en un constante ir de encuentros a desencuentros, de bienvenidas a despedidas, un vivir entre suspiro y suspiro.
Tere Hernández. (Tere Hergom)
2 replies on “VIVIR ENTRE SUSPIROS”
Es un viaje entre la melancolía de querer pertenecer y la añoranza de cuando, a veces, pertenecemos.
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Exacto!!!!!
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