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CRECIMIENTO EN CONCIENCIA

BON APPETIT

El buen alimento cría entendimiento.

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Comprender el significado que damos a todo lo que vemos, nos permite entender la vivencia que experimentamos.

La comida es también parte de nuestra percepción, derivada de la cultura y creencias que forman nuestro «marco de referencia».

Para poder mirar lo que nos significa la comida, es necesario remontarnos al estado embrionario, cuando se experimenta por primera vez el ser nutridos para la “vida”, y desde ahí el vínculo a la emoción de agradecimiento y abundancia o escasez y rechazo.

La relación que se estableció con la madre desde la concepción, creó la percepción de nutrimento y amor, calor de hogar y ser cuidados, o la de abandono y rechazo.

La boca es el medio por el que allegamos los alimentos y es además, desde los primeros meses de vida, la manera como logramos aprehender el mundo: chupar, morder, mascar, expresarnos; por supuesto se relaciona también con la búsqueda de placer y las primeras experiencias de conflicto y frustración.

Chupar el dedo o chupón calma al bebé, le ayuda a conciliar el sueño, a reducir el estrés y dolor desagradables.

En la vida adulta la cocina nos suele reunir como «corazón del hogar». Sentimos bienestar con la ingesta de alimentos o por el contrario la vivimos en conflicto.

Hay a quienes da consuelo, pues de manera consciente o inconsciente diluye el dolor de creer carecer de afecto, o sentir vacío existencial. Todo suele manifestarse en el consumo escaso o excesivo de comida.

También resuena con culpa si se relacionó con acciones de recompensa o castigo, anestesiando, distrayendo y suprimiendo emociones y detonando ansiedad por desaprobación y descontento.

Mantener la boca llena o meternos un bocado también permite acallar y evita sentir. 

La boca se abre, las palabras se niegan y el amor se impide.

Mira la mesa que dispones para comer, ¿refleja abundancia? pues es lo que compartes ¿carencia?

Lo que comemos también nos separa por preferencias y creencias: vegetarianos, veganos, crudiveganos… la lista es larga.

Como todo, la comida es también y ante todo un pensamiento en la mente, y los alimentos son metáforas emocionales. Las emociones inducen a qué, cuándo, cuánto y cómo comer.

Comemos nuestros pensamientos, creencias y emociones con cada bocado que llevamos a la boca. Somos “comedores”emocionales. La palabra comer viene del latín comedere «comer todo».

“Sentir un nudo en el estómago si tenemos miedo, o las famosas mariposas revoloteando cuando estamos ilusionados, son solo dos ejemplos de esta conexión mente-cuerpo.

Pensamos, sentimos y procesamos la información con todo a la vez.

En la ilusión que nos experimentamos no hay diferencia entre la realidad y la fantasía, y las emociones precipitan reacciones. Cuando llega una alerta en forma de pensamiento o emoción negativa, se reduce el oxígeno y por tanto la energía, misma que necesita el cuerpo para realizar cualquier actividad como la absorción y digestión, o incluso para lograr el sueño.

Lo que regula al cuerpo, se nos dice, es el cerebro. Pero el cerebro no es la mente. El cerebro existe fuera de la mente como un reflejo del pensamiento que está dentro de la mente, pero no es la mente.

El verdadero alimento es el que nos nutre de energía imperturbable, cuando conectamos con una mente sana, libre de juicios, miedo, enojo y ansiedad.

No sólo de pan vive el hombre.

Impedir el anhelo y la necesidad de reconectar con nuestro interior equivale a negarnos el bocado y se experimenta como ansiedad y confusión, se asemeja a perder la señal de internet y con ello el acceso a la información y la comunicación.

La incapacidad de recibir y asimilar alimentos, la necesidad más básica para experimentar la “vida”, representa incapacidad para recibir amor, la necesidad más básica de la vida interior o espiritual.

Antes de sentarnos a comer acompañados de miedo, frustración, ansiedad o enojo, es recomendable agarrar una zanahoria y masticar bien cada bocado para permitir estar presentes.

Si sentimos incomodidad por alguna situación podemos escribir las emociones para permitirnos hacer consciencia de ellas y hacer la lista de requisitos necesarios para sentarnos a la mesa:

  • Respirar en consciencia: estar presentes
  • Elegir guía de la mente: el ego mantendrá el conflicto
  • Convertirse en observador: mirarse a uno mismo
  • Ver que todo es percepción: resultado de las creencias
  • Perdonar el dolor fabricado: resignificar el valor que se ha dado a la comida
  • Entregar todo: soltar juicios
  • Sentir gratitud: apreciar el momento
  • Ver un mundo perdonado: respetar las elecciones de otros: veganos, carnívoros, vegetarianos…
  • Estar listo para dar: extender paz
  • Dosis de buena voluntad: para repetirlo hasta liberar todo conflicto.

Tere Hernández.

Terapueta https://aainwithyou.wordpress.com

Estudiante de Un Curso de Milagros 

Maestra Adjunta Na-sa Curarte tu https://curartetu.org

2 replies on “BON APPETIT”

Hay mi Tere es que a muchos es mejor tenerlos con la boca llena para que solo repiten pero que no emitan ninguna palabra , comentario ni nada.

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