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CRECIMIENTO EN CONCIENCIA

UN DIA A LA VEZ

Una cosa a la vez, un paso a la vez, porque somos solo eso, una vez en la vida.

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“Nada puede florecer si no sueltas lo que ya no vive.”

Muchos pensarán que si nuestra sombra o alma nos hablara, cuando impera, cuando toma el control, lo haría seguramente de manera ineludible pero suave, firme pero íntima…

Pero ¿qué pasa si de pronto una difícil situación nos paraliza y obliga a sentarnos? un susurro que ordena, pasa a ser una intervención. Y no por crueldad, sino porque ha sido postergado demasiado y dice sin voz, pero con todo: No hay afuera. Sólo tú…Y el silencio se vuelve fértil.

🌤️ La libertad no siempre llega con alas. A veces llega con un golpe seco, sin poesía.

Cuando dejamos de sostener todo y a todos, la sombra, la voz que grita desde dentro, logra ese espacio deseado para hacerse escuchar.

«Cuándo es tu momento de ser llamado a la aventura, ya no puedes flotar sobre tu espalda. Las olas se vuelven más fuertes, causando que quieras sostenerte. Este desequilibrio ocurre cuando algo cambia repentinamente en tu vida. Ya no puedes continuar con tu vida cotidiana habitual y el cambio se produce tan repentina y bruscamente, que tu mente no puede adaptarse a este cambio y se esfuerza por ponerse al día. Responde con miedo, preocupación, enojo, tristeza o confusión» (1)

🌿Nada prepara a nadie para el instante en que la vida se detiene.

Hoy hace un año en que solo un movimiento, casi insignificante, bastó para pararme la vida. Quizá te ha pasado. Un dolor insoportable me dejó paralizada durante meses. Vivir una nueva vida quedó postergado. La ciudad que debía recorrer era apenas un murmullo que se colaba por la terraza…

¿Podemos prever el futuro? ¿evitar que algo suceda?

Imaginemos que nos dieran una carta con la descripción detallada de nuestra vida dentro de 20 años. Sabríamos de nuestros triunfos, fracasos, las personas que conoceremos y las que perderemos. En teoría lo que siempre quisimos. Pero en la práctica, esa carta no estaría dirigida a la persona que somos ahora, sino a la persona en la que nos habremos convertido después de vivir esas dos décadas.

Esa «persona futura» es forjada por cada lágrima, cada risa, cada decisión difícil y cada momento de duda que, en el presente, aún no hemos experimentado. La que entendió el dolor de esa pérdida y aprendió la lección de ese error, que desarrolló la fuerza para superar esa crisis que hoy aterroriza.

Leer su carta sin haber vivido su vida sería como leer las respuestas de un examen, sin haber estudiado la materia. Carecería de todo significado

El «futuro» no es un punto fijo al que se llega, sino un estado de ser que se alcanza a través de la transformación. El valor no está en el «qué» (el resultado), sino en el «quién» (la persona en la que nos convertimos).

El dolor nos hace más compasivos. El fracaso enseña resiliencia.
La incertidumbre obliga a confiar en el instinto. La pérdida enseña el valor de lo que tenemos. Saltar ese proceso, con el conocimiento del futuro, nos privaría de las mismas experiencias que forjan el carácter necesario, para habitar ese futuro.

La incertidumbre, aunque angustiante, es el espacio donde crece la libertad, la esperanza y la posibilidad. La certeza absoluta sería una muro que no creeríamos poder derribar.

La vida no es un destino por conocer, sino un viaje por vivir.

El futuro no es un lugar al que vamos, sino uno que construimos con cada elección y que, a su vez, nos construye a nosotros. El presente no es sino el resultado de cada decisión pasada pero no nos condena porque siempre podemos elegir de nuevo como vivir el instante.

Aceptar que no podemos conocerlo es aceptar la invitación a crecer, a transformarnos y a convertirnos en la versión de nosotros que estamos destinados a ser, si lo permitimos.

💫 ¿No es ese proceso de transformación, con todos sus desafíos, el verdadero milagro?

Ningún hombre comprende a fondo una verdad hasta que haya sido desafiado por ella.

-Ralph Waldo Emerson

Hay que sostener. Sostener la esperanza cuando el cuerpo tiembla, cuando la mente duda, cuando el corazón galopa de ansiedad y la vida se encoge. El futuro no siempre es el que imaginamos, pero siempre es el resultado de cómo elegimos enfrentar lo que nos ocurre.

“En medio del invierno, se aprende a vivir por fin un verano invencible.”

Albert Camus

¿Alguna vez te has sentido como que tu piel se estaba arrastrando? ¿Que tuviste que salir de ti mismo para estar bien? ¿Alguna vez sólo has querido correr, esconderte y salir de toda la existencia en la que has estado viviendo? Eso es parte del viaje.

No hay nadie que no tenga la verdad dentro de uno, tratando de llamar su atención. No hay nadie que no haya visto en una noche estrellada lo que hizo que muchos se preguntaran a lo largo de la historia que era más grande que ellos. No importa si eres ateo o budista o cristiano. Todas esas preguntas dentro de ti siempre salen a la superficie, y siempre te llaman para que despiertes, para que te des cuenta de quién eres realmente.

El universo, sabio y radical, escucha no las palabras, sino la intención profunda. Y cuando esa intención nace del alma, no hay marcha atrás: todo lo falso se derrumba para dar paso a lo verdadero.

Cada pérdida, aunque parezca injusta, trae en su fondo una revelación. El dolor purifica, la soledad revela, el silencio ordena. Y en medio de ese derrumbe, comienza una nueva forma de estar en el mundo: más desnuda, más honesta, más viva.

🌤️ Aprender a vivir sin tantas certezas -curiosamente- devuelve la paz.

Vivir con dolor -físico o emocional- es aceptar la incertidumbre. Cada día puede ser distinto, y nada garantiza un mañana sin sombra. Pero la incertidumbre no es enemiga: es el espacio donde crece la esperanza. Es la grieta por donde entra la luz, como lo escribió Leonard Cohen.

“Cuando no queda nada por perder, aparece la libertad.”

Carlos Castaneda

El dolor enseña a habitar el presente con más atención, a no aplazar la gratitud de los gestos pequeños. A comprender que la serenidad no llega cuando todo está bien, sino cuando somos capaces de mirar el caos y no perder el centro.

“No es la carga lo que nos destruye, sino la forma en que la llevamos.”

Lena Horne

Cada paso, cada día sin rendirse es una semilla de futuro. Y aunque a veces la esperanza se esconda, siempre regresa, con la misma delicadeza con que el amanecer vence a la noche. Porque la oscuridad no desaparece con resistencia, sino con la luz que decidimos encender dentro.

Desconocemos el dolor que cada uno carga, las incertidumbres o miedos que impulsan a actuar de determinada manera. Por ello no debemos interpretar nada como algo personal, ni permitir que un acto, palabra o pensamiento a esa persona. La mirada debe estar siempre en uno, habitando el propio presente.

🌿“Lo que la oruga llama fin del mundo, el maestro lo llama mariposa.”

Richard Bach

Tere Hergom

  1. -Joseph Campbell

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