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CRECIMIENTO EN CONCIENCIA

TIEMPO DE HERMANDAD

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Si los hermanos se pudieran elegir, yo te escogería un millón de veces.

Estas fiestas son la oportunidad perfecta para fortalecer los lazos con quienes realmente nos importan: el poder de la conexión nos da una invaluable orientación y aliento. 

Te digo hermano que es tiempo

que hagamos una cancion

que tenga el aire en las manos

y en la tierra el corazon.

Cesar Isella (Damian Sanchez / Bernardo Palombo)

Hablar de hermandad refiere al parentesco de familia o comunidad. Los hermanos de sangre, primos y tíos, con los que nos sentimos en “casa”.

Un vínculo más fuerte que el de la amistad podría ser, porque forman nuestra red de seguridad cuando todo se tambalea para ayudarnos y apoyarnos mutuamente.

Solos podemos hacer muy poco, pero juntos podemos hacer mucho más.

Hellen Keller

La palabra hermandad tiene el significado de “cualidad de hermano”. Los hermanos de sangre son esos primeros compañeros y maestros de vida que nos han visto crecer y transformarnos. Esos amigos que “aparentemente no escogimos”, los primeros y últimos a nuestro lado, que más pueden entender nuestra historia y con los que, más allá de todo conflicto, en el momento que realmente los necesitamos podemos contar.

Sonrío porque eres mi hermano… Me río, porque no hay nada que puedas hacer para evitarlo.

La primera relación entre iguales en la que aprendemos a compartir, competir, pelear y relacionarnos. Pero también a cuidar del otro, ser pacientes, superarnos a nosotros mismos, ser cómplices y guardar secretos, trabajar en equipo al ceder y negociar, pero sobre todo a perdonar-nos: lo que exige acción pero también responsabilidad.

En el exterior crecemos. Pero no es así para hermanos y hermanas. Nos conocemos como siempre. Conocemos nuestros corazones. Compartimos nuestras bromas familiares privadas. Recordamos nuestros secretos familiares, penas y alegrías. Vivimos fuera del efecto del tiempo.

Clara Ortega

Y ahí están también “los hermanos elegidos», esos amigos que de tan cercanos los consideramos parte esencial de nuestra vida, algunos aparecen en momentos que más los necesitamos, unos llegan fugazmente, otros durante más tiempo y algunos permanecen toda la vida. 

Y es que toda relación es un reto, aunque por momentos creamos que no las necesitamos, pero la de hermanos son de las relaciones más próximas e intensas que viviremos. Quizá porque en la cercanía nos volvemos más demandantes, competitivos y críticos. Y es que aunque en realidad no tenemos seguridad de las decisiones que tomamos en nuestra vida, si creemos saber lo que ellos deberían elegir.

Y entonces, las relaciones saludables que deberían ser una fuente increíble de apoyo, se vuelven tóxicas hasta el punto de llegar a ser desestabilizadoras y devastadoras para todo el sistema.

No podría vivir sin nuestros pequeños momentos de odio, pues son en los que se esconde más amor.

Solo el tiempo nos muestra que, pese a todo, la energía de nuestros hermanos nos acompaña en todo momento. Se trata de un vínculo especial y indisoluble que dura para siempre, porque son ese refugio seguro al que siempre se puede volver encontrando afecto, calor y apoyo, sin importar el tiempo o la distancia.

Cuando dos hermanos están de acuerdo no hay fuerza más poderosa.

La hermandad nos asegura mantenernos en el “buen camino“ porque nos da perspectiva de lo que es importante en la vida, mejorando aún más todo lo que aprendimos mientras crecíamos.

Estar ahí con amor y respeto permite que el sentimiento de afecto y lealtad que sentimos y se ha establecido durante toda nuestra vida salga a flote, dejando atrás cualquier rencilla.

Un afecto que brinda la sensación de sentir que somos parte de algo, y eso da estabilidad emocional y nos enseña la importancia de los vínculos que hay que tener, pero también fortalecer y reforzar para mantenerlos vivos.

No dejemos de congregarnos, de dar un poco de nuestro tiempo para escuchar, ceder, y sobre todo acudir al llamado y estar presentes cuando se nos requiere.

«Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

Todos somos hermanos porque más allá de toda apariencia exterior, soñamos y lloramos de igual manera. Vivir en armonía unos con otros es entender que la perspectiva es diferente porque cada quien mira desde un punto distinto, pero podemos compartir el camino, las penas y las alegrías. Unir las manos es estar conectados.

HERMANO❤️: dícese de aquel sujeto con el que te pasas la vida peleando pero que amas con todo tu corazón

Si quieres hacer feliz

a alguien que quieras mucho…

díselo hoy, sé muy bueno

en vida, hermano, en vida…

En vida hermano, en vida. Ana María Rabatté.

Tere Hergom.

https://aainwithyou.wordpress.com/

Meditación Red de Apoyo

Dacher Keltner nos invita a un «Happiness Break»,
dice que podríamos llamar Círculo de atención o apoyo, en honor al filósofo Peter Singe.

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