
La historia del Golem de Praga es la leyenda del coloso de barro, que cobró vida al ser escrito en su frente uno de los nombres de dios, la palabra met מת qué significa verdad.
Pasado un tiempo, al estar el gol en fuera de control, hubo que matarle. La manera de hacerlo fue borrando la primera letra de la palabra que tenía escrita en su frente. Al borrarse esta letra, la palabra que queda escrita es et מת que significa muerto, muriendo al instante. Y así quedó reflejado el poder de la palabra entre los seres humanos.
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«La idea del origen del mundo, como la vibración sonora, es fundamento del pensamiento védico. Todos los seres residen en la palabra, aunque pocos alcancen a saberlo. «A mis amados hago poderoso, y doy sabiduría al perspicaz«. La palabra crea contradicciones, pero estas solo confunden a los hombres desatentos. La palabra, ha nacido pura en las aguas primordiales y, desde esas aguas, ha llegado al seno de cuánto alienta y está vivo. Palabra y vida son una misma cosa. {…} Su cualidad sonora la convierte en fuerza que impulsa y sostiene el universo, pues es eco de la vibración primordial.. en la palabra original, la forma y el significado se encontraban unidos. Aquella palabra ha evolucionado hasta convertirse en la palabra humana, convencional, donde forma y significado se encuentran disociados». (1)
La palabra es el acto de nombrar y dar vida, y en la dualidad de crear miedo, dolor y enfermedad.
En el pasado la palabra era dada en prenda de la honorabilidad, suficiente para garantizar cualquier acuerdo o trato. Hoy hacemos contratos en que no basta dar la palabra. Promesas…te amaré cada día de mi vida mientras no nos amamos ni a nosotros mismos. Cuenta conmigo, nos llamamos sin intención real de servir ni de permitir un encuentro. Así sin coherencia entre decir y hacer, palabras que deberían vibrar a la frecuencia más alta que es la del amor, surgen huecas y vacías de intención, e incluso de opuesta vibración por separación, juicios y miedos.
Tus palabras se convierten en tu mundo, lo que la boca habla es de lo que está lleno el corazón.
Pero nos desembarazamos de ellas «poéticamente« pensando que no son sino hebras de aliento, que intentan unirse en racimos de significado, que a veces logramos que transmitan aquello que nos inunda por dentro, y otras, alguien las toma en pleno vuelo y queriendo o sin querer las muda con significado propio; que es responsabilidad del otro como las entienda, olvidando que la energía con las que las pronunciamos impacta. Y así no creamos lo que «decretamos« y deseamos, sino lo que emitimos de verdad, y de ahí la incoherencia que vivimos.
Ten cuidado con las palabras que dices.
Que sean breves y concisas.
Nunca sabes, de un día para otro,
Cuáles tendrás que tragarte.
Anónimo
“…A medida que repites tus palabras éstas rotan en ruidos sin sentido. Han perdido su impacto. Las palabras habladas que no tienen escucha no tienen impacto, y, por definición, existencia, pero dilas nuevamente, ésta vez a alguien que aún no las ha escuchado, y recobrarán su significado e impacto…no hay error en el Poder de la palabra. La palabra simple tiene el poder de conmoverte, inspirarte, de transformar totalmente tu perspectiva de la realidad.” (2)
Los conceptos que Jesús vino a mostrarnos fueron malentendidos, deformados, y ese es el error en el que se convirtieron sus lecciones. Así se mantuvo el pecado y la culpa.
“Traducir una lengua a otra es en un sentido, casi imposible. Se pueden traducir palabras cuando se refieren a cosas. Una silla es una silla en cualquier lengua. Pero cuando se trata de ideas ya es otro asunto (…) y se puede afectar íntimamente el significado y sentido de las palabras.
Comparto una selección de seis palabras, en Griego Koiné (κοινή), la lengua en que el Nuevo Testamento fue escrito originalmente, y no en Hebreo como se piensa, cuya escritura y vibración devela, más allá de la forma, significados profundos, reveladores y liberadores.
EPAGGELIA Y EPAGGELLESTHAI
(ἐπαγγελία y ἐπαγγέλλομαι)
PALABRAS DE PROMESA
Dios hizo su promesa especialmente al pueblo de Israel. Dios ofreció a Israel ocupar una posición sin par entre las naciones; en un sentido, Israel era su pueblo peculiar. La tragedia de Israel fue mal entender sus funciones. Se convenció a sí mismo de habérsele prometido privilegios y honores especiales, cuando, en realidad, lo que se le había ofrecido era un deber y responsabilidad especiales. El ofrecimiento de Dios es siempre el de una tarea que hacer para él.
HAMARTIA Y HAMARTANEIN
(ἁμαρτία y ἁμαρτάνω)
EL YERRO QUE ES EL PECADO
Hamartanein empezó significando “errar el blanco”, como, por ejemplo, cuando se dispara una flecha, que no acierta. Se puede usar respecto de haber equivocado una carretera, de habernos fallado un plan, de habérsenos frustrado una esperanza o un propósito
Hamartia, “pecado”, es “un poder que somete al hombre. ”Del pecado se dice que nos tiene cautivos”. ”La ley enseña lo que es el pecado” y hasta puede decirse que, en un sentido, es la misma ley quien lo crea. El pecado no es tal si no es definido. Es decir, que el hombre no puede saber lo que es pecado mientras éste no haya sido definido; y el hombre no puede ser culpable de pecado hasta que no exista una ley que lo determine. Pero “la ley crea el pecado”. Basta que una cosa haya sido prohibida, para que, de algún modo, adquiera un nuevo y fatal poder fascinador que la hace deseable, y la ley es quien, de hecho, produce el deseo de pecar. Hay cierto ingrediente en la naturaleza humana que da a lo prohibido un doble atractivo. Cualquier hombre que peca, que hace o toma algo prohibido, actúa así porque cree que será más feliz haciendo o tomando ese algo. El pecado lo engaña para que piense de ese modo. Pero la experiencia llana es que una acción o posesión, producto del pecado, nunca trae felicidad a ningún hombre. Ya hace tiempo que Epicuro, con su moral estrictamente utilitaria, dijo que el pecado nunca puede traer felicidad, porque, entre otras cosas, deja al hombre con el constante temor de ser descubierto. La venida de Jesús “canceló nuestro pecado” (athetesis) Athetesis es la palabra griega técnica y legal que significa “cancelar un contrato o un convenio”.
ENERGEIA, ENERGEIN, ENERGEMA, ENERGES
(ἐνέργεια, ἐνεργέω, ἐνέργημα, ἐναργής)
EL DIVINO PODER EN ACCION
En el Nuevo Testamento nunca se emplean estas cuatro palabras para describir la acción de algún poder humano o de este mundo, sino, siempre, la de algún otro que está muy por encima de ésos.
Aquí hay algo muy sugestivo: energeia no es lo que el hombre puede hacer; es lo que hace. Energeia es la demostración del carácter por medio de los hechos. Es bondad más eficacia, que, ciertamente, constituye la fuerza más efectiva en el mundo. No es mera energía; no es energía mal dirigida; no es energía ineficaz; es acción dirigida, con propósito, con significado, eficaz y enérgica.
AGAPE Y AGAPAN
(ἀγάπη y ἀγαπάω)
LA MAS GRANDE DE LAS VIRTUDES
Las palabras griegas más comunes para amor son el sustantivo philía y el verbo philein, palabras para describir una relación hermosa {…} Podían usarse adecuadamente tan sólo respecto de nuestros allegados más amados {…} se necesitaba una palabra que incluyera mucho más. El pensamiento cristiano se fijó en agape porque era la única palabra capaz de abarcar el contenido necesario; porque agape demanda el concurso del hombre como un todo. Desde ahí el amor no alcanza únicamente a nuestros parientes, a nuestros amigos más íntimos y, en general, a todos los que nos aman; el amor cristiano se extiende hasta el prójimo, sea amigo o enemigo, y hasta el mundo entero.
No podemos impedir amar a nuestros parientes (la sangre tira) y a nuestros amigos. El enamorarse no es ninguna proeza; es algo que nos sucede y que no podemos evitar. No hay ninguna virtud particular en el hecho de enamorarse, pues, para ello, poco o nada consciente tenemos que hacer. Simplemente, sucede. Pero agape implica mucho más. Agape tiene que ver con la mente. No es una mera emoción que se desata espontáneamente en nuestros corazones, sino un principio por el cual vivimos deliberadamente. Agape se relaciona íntimamente con la voluntad. Es una conquista, una victoria, una proeza. Nadie amó jamás a sus enemigos; pero al llegar a hacerlo es una auténtica conquista de todas nuestras inclinaciones naturales y emocionales. Es la facultad de amar lo que no es amable, de amar a la gente que no nos gusta.
SPLAGCHNIZESTHAI
(σπλαγχνίζομαι)
LA COMPASION DIVINA
Hay palabras que llevan en ellas la evidencia de cierta clase de revolución en el dominio del pensamiento. Splagchnizesthai es el verbo que procede del hombre splagchna, que significa vísceras principales, es decir, corazón, pulmón, hígado e intestino. Los griegos sostenían que estas vísceras constituían el asiento de las emociones y pasiones, especialmente de la ira, la ansiedad, el miedo e incluso el amor. Splagchnizesthai, que significa “compadecerse”, no describe una piedad o compasión ordinarias, sino una emoción que conmueve lo más recóndito del ser del hombre.
Piedad, que de entrañar la mayor luz posible se volvió oscura y pesadumbrosa. La magnífica escultura de La Piedad de Miguel Ángel se mira como el más profundo dolor y lástima, cuando conecta con el lazo más fuerte del Ser con la fuente, el hijo con la madre y el padre.
Es ese vínculo irrompible de lealtad y amor gratuito e inmerecido, que surge de la necesidad, como un movimiento espontáneo del corazón, que se caracteriza por: la bondad, ternura, paciencia, comprensión y por una buena disposición para perdonar.
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ARRABON
(ἀρραβών)
EL GOCE ANTICIPADO DEL PORVENIR
En el Nuevo Testamento Pablo la utiliza, y dice que Dios nos ha dado el arrabon del Espíritu Santo en nuestros corazones. {…} el conocimiento imperfecto que los hombres poseen ahora es como el primer plazo de todo el conocimiento que un día poseerán; que lo que Dios les ha dicho ahora es la señal y garantía de que un día les dirá todo; que el gozo que viene al hombre ahora, en el Espíritu, es la señal del perfecto gozo que habrá en los cielos. {…} es la garantía que Dios nos da de que, aunque ahora veamos por espejo, oscuramente, algún día veremos cara a cara, y de que, aunque ahora sólo conozcamos en parte, un día conoceremos como fuimos conocidos
El Espíritu Santo habita en nosotros, somos capacitados para ser testigos de su amor y poder en todas las áreas de nuestra vida y en todas las situaciones que enfrentemos.
Con el don del Espíritu Santo se nos prometió el don del perdón, que es bastante más que la remisión de un castigo que teníamos impuesto. Esencialmente, el perdón es la restauración de una relación perdida. No es que Dios se hubiera desentendido de los hombres. Es que los hombres se habían desentendido de Dios.
La Voz de la fuente, Dios, Ser Superior o como quieras llamarle, sólo puede decirte lo que eres capaz de entender y de recibir. Cuanto más cerca vivas de ella, más puede decirte.
Pueden dejar la vida del mundo por la vida de contemplación, meditación y oración, como es el caso de los monjes y ermitaños. Hacer caminos. Pero todas, siendo grandes y esenciales, resultan imperfectas y truncadas si no vienen a parar en la acción. Hay ocasiones para retirarse del mundo, pero se retira sólo para volver más capaz de hacer frente al mundo, o sea, de ayudarle, y de vivir con sus semejantes. No se vive con Dios para evitar a su prójimo, sino para poder solventar mejor el problema de vivir juntos.(3)
Ten cuidado cuando se trata de tus palabras. Las palabras que no significan mucho para ti pueden quedarse con alguien para toda la vida.
Recuperar el Poder de la Palabra otorga integridad y coherencia, lo que da paz y serenidad. Esa que «…se puede escuchar, pero no se puede asir. Vuela como el viento y alcanza todos los rincones del mundo. Puede manifestarse en el canto, en el orden del soberano, en la oración del devoto y en el concepto del filósofo, pero está también muda en todas las cosas, en el sonido del viento y el crecimiento de la planta, en el fruto del árbol y en la esperanza del desdichado».
Tere Hergom.
Bibliografía:
- cuadernoshispanoamericanos.com/el-poder-de-la-palabra/”
- es.chabad.org/library/article_cdo/aid/1226514/jewish/El-Poder-de-la-Palabra.htm
- Palabras-Griegas-del-Nuevo-Testamento- de William-Barclay. Las palabras son fascinantes. Hace unos años, no muchos, un párroco me pidió escribiera tres artículos cortos, basados en otras tantas grandes palabras del NUEVO TESTAMENTO, para su revista congregacional; y así lo hice. Por aquel tiempo, yo estaba acabando una serie de artículos para la revista British Weekly, y debía pensar en algo que los continuara. Sugerí al señor Shaun Herron, editor de ese periódico, que, como experimento por mi parte, podríamos dedicar algunas columnas a la publicación de una serie de artículos sobre palabras del NUEVO TESTAMENTO. Estuvo de acuerdo, y emprendí mi tarea. Deseo expresar mi profunda gratitud al señor Herron, primero, por concederme espacio en el British Weekly para estos artículos, y, segundo, por permitirme imprimirlos en forma de libro. De no haber sido por su continuo aliento, las series no hubieran empezado y el presente libro nunca hubiera sido escrito.