
Pues bien esta situación la vivimos cada día, nuestra mente es como este botón que lanza un montón de pensamientos continuamente creando un montón de sentimientos y emociones que nos cuesta gestionar…
Son igual que esos pequeños pedazos de papel metálico que se adhieren y cuesta tanto quitárselos de encima… algunos solo pasan por delante y los vemos caer… otros se pegan al pelo, a la piel, a la ropa… los de la cara son a los que más pronto respondemos porque son mas “evidentes”…luego poco a poco vamos descubriendo los demás… cada uno pretende accionar algo en ti y genera sentimientos y crean esas emociones que no atinas a entender de donde vienen….
Todo lo que “pasa afuera” es parte de este estallido de pensamientos que “se meten en el tálamo y se distribuye en dos grandes memorias: el hipocampo donde están todos los eventos de nuestra vida” (1) (algunos muy nublados, no entendidos, ni superados) y son como esos papeles que se refugian dentro de la ropa, en la suela del zapato… a la espera de que puedas descubrirlos…
“…Y está la memoria de la amígdala que es lo que sentimos en cada uno de esos eventos vividos.
Los sucesos evocan (a veces sin darnos cuenta) eventos pasados. Y si no lo anestesió el hipocampo, estará en la amígdala y cada pensamiento de hoy será asociado con algo que pasó en tu historia de vida…aquí no hay anestesia…y lo que hoy sientes, es lo que sentiste ayer y has sentido una y otra vez… hoy igual que ayer…y no lo comprendes….
Cuando estás viviendo un momento así puedes preguntar ¿cuántos años tiene la niña(o) que está viviendo este dolor, enojo, rabia?
Tu amígdala te va a decir la edad. Una imagen te conectará y te mirarás a los 4 años, a los 8… si intentas verla, el hipocampo dará la información.
Y le preguntarás ¿qué necesitaste? …
Te miras hoy, y miras si hoy tienes eso que necesitaste como niña(o) y le dices que la(o) amas y la(o) abrazas con agradecimiento y seguridad de que hoy se lo puedes dar.
- Hay una adulta(o) a cargo, yo te lo doy.” (2)
Tere Hergom.