
“A medida que nuestra vida interior falla, acudimos más constante y desesperadamente a la oficina de correos. Puede estar seguro de que el pobre hombre que se marcha con el mayor número de cartas, orgulloso de su extensa correspondencia, no ha sabido nada de sí mismo desde hace mucho tiempo”.
Enough-Patrick-Rhone
Tu mente está saturada de mensajes e información que en vez de inducir a la reflexión, acaban por fatigarte y paralizarte. Porque el mundo que te rodea “No es solo “no paper”, sino actuar con un clic…» (1) pero, ¿quien sino tu mismo hace el “click”?
La vida se diluye cuando se pierde la oportunidad del silencio para reconocer lo que estamos haciendo con ella.
Tan programado estas que, aunque crees tomar elecciones que te liberan, solo haces un cambio de “prisión” – en las relaciones, el trabajo… y hasta en las banderas que enarbolas.
Es como lo que le sucedió a esa ardilla que golpeándose contra las ventanas intentaba salir de casa pero al abrirle la puerta corrió hasta estrellarse con la ventana de la casa posterior. ¿Por qué no subió a un árbol? -te preguntarás.
“La prisión más peligrosa es nuestra mente, y la llave para salir la tenemos en el bolsillo“.
Levantas barrotes y quedas atrapado dentro de tu cabeza, porque tus pensamientos y creencias terminan convirtiéndose en los carceleros que determinan cómo te sientes, qué haces o no haces y qué consideras que es posible.
Somos lo heredado, lo aprendido y lo decidido.
Edith Eger en su libro “The Gifth“ menciona 12 prisiones mentales que impiden superar traumas y tener vidas plenas y felices.
La prisión de la victimización es la que te atrapa en el pasado, el dolor, las pérdidas, en lo que no puedes hacer o no tienes.
La prisión de la evasión la que te encierra cuando no quieres mirar las emociones que te atraviesan.
La prisión de la auto negligencia la que te recluye por falta de amor propio y auto cuidado.
La prisión de los secretos la que te ensordece a pesar de que, como rehenes guardados en el sótano, gritan cada vez más fuerte para ganar tu atención.
La prisión de la culpa y la vergüenza la que limita tu capacidad de soñarte en libertad.
La prisión de los duelos sin resolver la que te retiene por lo que se fue, por lo que llegó y no querías, y por lo que anhelabas y no pasó.
La prisión de la rigidez es el confinamiento al que tus pensamientos inamovibles te someten.
La prisión del resentimiento es el total arresto de la expresión del amor en tu vida.
La prisión del miedo paralizante es el congelamiento por tus resistencias.
La prisión de los juicios es la que te aísla por la severidad con que evalúas las decisiones de otros, mientras excusas las tuyas en “tus circunstancias”.
La prisión de la desesperanza es la que te impide respirar por no Creer.
La prisión de no perdonar es la que drena toda la energía que necesitarías para construir la vida que anhelas.
Quizá porque te enseñaron a ver por los demás esperas que hagan lo propio contigo, pero de la decepción viene la ira, que enmascara el miedo de no poder sentir amor si no te aman.
De ahí tu deseo tan grande de tener al lado a una persona capaz de entender lo que sientes, lo que sueñas y temes. Alguien que te ayude a dejar atrás el pasado para poder avanzar; que te haga parar para tomar un descanso o comer en paz…que te haga reconocer que necesitas un abrazo.
Por que vives con la persona que más te imposibilita, más te juzga, más te exige, menos te acepta, más te detiene y menos te impulsa, pero juzga las acciones de los demás provocando el rompimiento de las relaciones mas queridas, con exigencias que es incapaz de subsanar.
Y ambas se encuentran en el mismo lugar…del otro lado del espejo.
«Imagina por un momento que el inicio de tu vida se te dio un humano y se te dijo que tenías un trabajo: estar a cargo de él.
La mayoría no nos damos cuenta del tamaño de este trabajo.
De pequeño fuiste cuidado por tus padres, después buscaste a alguien que se hiciera cargo de ti, pero la única persona que realmente debe cuidar de ti eres tú mismo» (2)
Amarte a ti mismo no es un sentimiento, es tu labor».
Instagram. thedrewbarrymoreshow.
Para entender su proceso, promover su progreso hacia la autonomía, mediar con el entorno y reducir sus barreras.
Solo hay un rincón del universo que puedes estar seguro de mejorar, y ese es tu propio yo. -Aldous Huxley
Tere Hergom.
- lorbada.com.blog