Categorías
CRECIMIENTO EN CONCIENCIA

ENTRE TIEMPOS

No recuerdo todo lo que siento pero si siento todo lo que recuerdo. -Alejandro Sanz.

pexels-joshsorenson-977603

Somos eternos errantes en el tiempo, entre lo que creemos ser (desde el pasado) y lo que quisiéramos ser (en el futuro), a veces sin accionar en el presente.

El tiempo habla de cambio y el cambio requiere tiempo.

La vida es como una rueda que no se detiene para nadie, pero parece ir mas deprisa cuando al fin tomamos decisiones que cambian el pulso de nuestro vivir: el fin o inicio de una relación, de una profesión o trabajo, o de una forma de vida.

Salir de lo conocido es romper la cotidianidad y el “confort” del reposo, y eso nos sacude las raíces, las certezas y los miedos, de ahí que tanto se evite.

Mutare significa movimiento y transformación. Los cambios son mudanzas.

Existen patrones aprendidos que nos confrontan al mudar nuestra vida. Si cambias de país por ejemplo, «te das cuenta que «normal« significa social o culturalmente aceptado. Pero cuando te sumerges en otra cultura o sociedad, tu concepto de normalidad se resquebraja. Aprendes que hay otras formas de hacer las cosas y, al cabo de un tiempo, tu también adoptas aquellas costumbres. Te conoces mejor a ti mismo, porque descubres o confirmas cuáles son las cosas en las que en verdad crees y cuáles, en cambio, son aprendidas”. (1)

Porque cuando el espejo cambia, el reflejo también.

Con el «desplazamiento» llegan nuevas relaciones, personas con marcos de referencia o culturas distintas que nos «leen» diferente, y viceversa. La percepción es por ello accidental. Oscar Wilde decía que «no hay una segunda oportunidad para una primera impresión», porque tendemos a guiarnos y juzgar de buenas a primeras. Sin embargo muchos nos hemos sorprendido del cambio de mentalidad cuando nos damos la oportunidad de conocer más a esa persona y mirar nuestro “marco”.

Entonces, ¿Cuánto de lo que creemos ser somos realmente? y ¿cuánto de lo que nos han dicho forma parte de nuestra propia autopercepción?

El movimiento a veces nos hace sentir la necesidad de reencontrarnos.

Quizá una buena manera de habitar el cambio – cualquiera que éste sea- se puede nombrar como Saudade (palabra de origen portugués), que refiere al hecho de rememorar un lugar o momento vivido para hacer presente el sentimiento de amor, pertenencia y alegría que hemos experimentado. Una colección de emociones y sensaciones que recuerdan a lo remoto desde las sensaciones del presente. Y no es otra cosa que Evocar – esa hermosa palabra del español -: la presencia de la ausencia.

Que si bien “…se relaciona comúnmente con melancolía, no se trata solo de echar de menos. La saudade duele, pero implica felicidad a través de una de sus aristas porque, al sentirla, trascendemos lo que sentimos. Vamos más allá para recordar la felicidad, para tomar conciencia de la importancia que han tenido determinadas personas y momentos en nuestras vidas. Un batir del mar en el que la ausencia adquiere presente inundando nuestro interior para mirar hacia delante con menos temor, regular mejor las emociones y hacernos más fuertes frente al cambio.” (2)

Porque aquellos recuerdos, precisos o no, que hemos guardado en la “carpeta de momentos felices”, resultan muy útiles en momentos en que nos sentimos con necesidad de reencontrarnos o motivarnos para seguir adelante. Es volver a casa, porque nos conecta con el corazón y la mejor manera de salir de ese “bajón” emocional y físico, construido por pensamientos que anclan a emociones nocivas.

Hay un cuento zen de dos monjes que encuentran a una mujer necesitada de cruzar el rio para ir con su madre enferma. El monje mayor decide cargarla y la deja del otro lado del rio. Entonces el monje mas joven le acusa con el maestro pues no deben tocar a una mujer. Pero el maestro le responde: él la ha cargado y la ha dejado en la otra orilla. Tú aun la cargas.

¿Dónde está el pasado entonces?

Aquí y ahora. Vivimos en el presente pero el pasado nos habita, no solo por no soltarlo sino porque “el cómo somos” a cada instante lo hace presente, tanto en lo que hemos logrado integrar y sanar, como en lo que no, “maquetando el trailer” de la película de nuestro «mañana»… cada instante a continuación…

Dejar ir lo accidental descubre lo esencial. Pero date tiempo…

«El corazón sana cuando comprende,

no cuando olvida.

Y yo no olvido porque olvidar es huir de mi historia.

Entonces me quedaré.

Me quedo junto a mi sufrimiento.

El tiempo que se tarda para aceptar un dolor, una derrota, una decepción, un adiós.

El tiempo que se tarda para darme una caricia.

Porque aprendí que al final no mueres.

No. Finalmente, renaces». 

— Andrew Faber

Si bien la vida puede parecer una serie de subidas y bajadas, al poder descubrir el significado y la satisfacción de Ser en el ahora hace el cambio de percepción. Porque el concepto que tienes de ti mismo ahora es lo que conforma tu destino.

Tere Hergom.

Acompañamiento aainwithyou.wordpress.com

Bibliografía:

  1. masedimburgo.com/cosas-que-cambian-para-siempre-cuando-vives-en-otro-pais/
  2. lamenteesmaravillosa.com/saudade-un-profundo-estado-emocional/

Deja un comentario