
Si bien, el estado de nuestro cuerpo físico es reflejo y desenlace de nuestro estar interno, de nuestros miedos, esperanzas, logros o decepciones; también es cierto que es un vehículo que “corremos sin aceite”, y de la manera en que nos tratamos, a todo nivel, sentimos las consecuencias.
Vivimos preocupados por las afecciones respiratorias, cardiacas, estomacales, pero cada día parece mas inminente la pérdida de funciones cerebrales que experimentamos como confusión, lagunas mentales, pérdida de memoria, o la ansiedad y depresión que poco asociamos con nuestro estilo de vida.
“Quizá es que la mayoría asume erróneamente que es inevitable el deterioro cognitivo que está experimentando, de la misma manera que creemos que nuestra herencia genética nos determina”.
A continuación comparto algunas notas del libro CEREBRO DE PAN. Dr. David Perlmutter.
“Si eres como la mayoría de las personas, en algún momento de tu vida, consumiste más margarina que mantequilla; te sentiste mal por devorar un plato de carne roja, huevos y queso; y te inclinaste por productos ´bajos en grasa´, ´sin grasa´ o ´sin colesterol´. No te culpo por haber tomado esa decisión”.
La pregunta es ¿ cómo lograr equilibrio con mensajes contradictorios que un día dicen que algo es favorable y al día siguiente que resulta perjudicial ?
“Todos somos miembros de la misma sociedad que confía en que los ´expertos´ nos digan que es bueno y que es malo para nuestra salud, pero no podemos olvidar la infinidad de intereses comerciales que rigen nuestra alimentación.
Todos los días escuchamos noticias de algún artículo relacionado con la salud, que nos bombardea con mensajes –buenos, malos o, para mayor confusión, contradictorios – sobre nuestro bienestar.
Si analizas algunos de los consejos que los supuestos expertos pregonaban en el siglo pasado, te darás cuenta de que muchas cosas no siempre son lo que parecen. Cuando se trata de la validez de algún dato, afirmación o práctica, es muy común encontrarse con que se da un giro de 180 grados.
Las sangrías eran todavía muy comunes durante la segunda mitad del siglo XIX. Solíamos creer que los huevos eran malignos y que la margarina tenía propiedades mágicas, pero ahora sabemos que los huevos se encuentran entre los alimentos más nutritivos del mundo y que la margarina contiene mortíferas grasas transgénicas (dentro de un mundo de alimentos transgénicos).
A mediados del siglo XX los doctores solían posar para anuncios de cigarros, y después comenzaron a decir que la fórmula para bebés era mucho mejor que la leche materna. Y, a pesar de que es algo difícil de concebir hoy en día, hasta hace poco pensábamos que las dietas no tenían absolutamente ningún efecto sobre las enfermedades. Ahora sabemos que no es así.
Hoy es claro que la clave de todas las condiciones degenerativas es la inflamación, y ésta se relacionada con factores como:
1. Niveles elevados de azúcar en la sangre, una unión poco fructífera: nuestro cerebro, lleno de azúcar.
2. Consumo excesivo de carbohidratos y baja ingesta de grasas saludables. «Ninguna dieta te hará eliminar toda la grasa de tu cuerpo, porque el cerebro está hecho enteramente de grasa {…} «. George Bernard Shaw
3. Intolerancia al gluten. Lo sorprendente es que el gluten afecta incluso a personas que no tienen problemas para digerirlo o que dan negativo en las pruebas de anticuerpos anti gluten. El gluten no es una molécula simple, sino que está conformado por dos grupos principales de proteínas: las gluteninas y las gliadinas. Las personas pueden ser alérgicas a cualquiera de ellas, o a alguna de las 12 distintas unidades más pequeñas que conforman la gliadina. Cualquiera de éstas puede detonar una reacción de sensibilidad que conlleva una posterior inflamación.
Quizá sorprenda saber que el gluten no solo se encuentra en alimentos hechos a base de trigo, está presente en desde un helado hasta la crema para las manos. En adobos, barras energéticas, bebidas alcohólicas, cafés y tés saborizados, catsup, cereales, cerveza de raíz, queso azul, frutos secos, salsa de soya, vodka, cosméticos, shampoos, vitaminas y suplementos… entre otros.
A continuación algunos de los síntomas y enfermedades asociadas con la intolerancia al gluten:
Abortos espontáneos, mala absorción de los alimentos, alcoholismo, migraña, antojo de azúcar, náuseas/vómito, pérdida de equilibrio, niebla cerebral, autismo, síndrome de colon irritable, trastornos autoinmunes, depresión, trastornos digestivos, enfermedad de Parkinson, urticaria, epilepsia/convulsiones, esclerosis lateral amiotrófica, disminución de libido…
4. El mal entendido colesterol Pese a una clara tendencia de medicar por altos niveles de colesterol, cada vez son más los estudios que demuestran que el colesterol elevado reduce el riesgo de padecer enfermedades neurológicas y aumenta la longevidad. La gente, con los niveles más altos de colesterol, salió mejor evaluada en las pruebas cognitivas que quiénes tenían niveles bajos.
El colesterol es uno de los principales responsables de mantener la salud y la función cerebral, protege de radicales libres, es precursor de hormonas como el estrógeno y los andrógenos, así como de la vitamina D.
Privar al cerebro de colesterol, afecta directamente la liberación de neurotransmisores, lo que afecta la memoria y el procesamiento de información. Dicho de otro modo afecta a la inteligencia.
En la misma tónica, se ha demostrado que los niveles elevados de grasa dietética (del tipo saludable, no grasas trans) son claves para la salud y aumentan la función cerebral.
No existe una tendencia natural a desarrollar un padecimiento neurológico. Es necesario sin embargo desprenderse de los mitos a los que la gente se sigue cerrando:
1. Una dieta baja en grasas y alta en carbohidratos es buena.
2. El colesterol es malo.
Tendemos a subestimar nuestras facultades mentales hasta que nos enfrentamos a algún problema de salud que afecta la funcionalidad de nuestro cerebro. Suponemos que nuestra mente viajará con nosotros a donde sea que vayamos; pero ¿si eso no ocurre?
Tu cerebro…
Pesa kilo y medio, y tiene miles de vasos sanguíneos.
El número de conexiones que alberga supera a la cantidad de estrellas en la Vía Láctea.
Es el órgano más grasoso de tu cuerpo.
Podría estar sufriendo en este instante sin que te des cuenta”.
Tere Hergom.
CEREBRO DE PAN. La devastadora verdad sobre los efectos del trigo, el azúcar y los carbohidratos en el cerebro (y un plan de 30 días para remediarlo). Dr. David Perlmutter. Neurólogo acreditado y miembro del Colegio Estadounidense de Nutrición.