
La contradicción más llamativa de nuestra civilización es la veneración fundamental por la verdad que profesamos y el profundo desprecio hacia ella que practicamos.
Vilhjalmur Stefansson, Adventures in Error, 1936.
La humanidad está dividida, y se atribuye a la época de la «posverdad«, en la que importan poco los hechos objetivos, pues guían las emociones y las creencias. Pero ¿es esto nuevo?
Pilar Carrera en estratagema de la posverdad (2018) señala claramente: “«Si yo digo que estamos en el momento de la posverdad, es que el momento de la verdad lo ha precedido«. Decir esto es un tanto osado, porque la era que ha precedido la posverdad no era de la verdad. Con la definición de la RAE sobre posverdad nos damos cuenta de lo poco novedoso del fenómeno: «distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones, con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales«.
Pero hay, evidentemente, algo nuevo. Y lo nuevo es, precisamente, que se pretenda que el fenómeno es nuevo. Declarándolo tal, se consigue entre otras cosas, focalizar la atención en las llamadas fake news, que no cabe duda de que son bastante menos peligrosas y eficaces, en términos de manipulación, que las que se siguen tomando por verdaderas {…} el papel que asumen los medios de comunicación que realizan fact-checking como una solución para combatir la posverdad, esta “cruzada contra los falsos“ puede ser interpretada, también, como parte de un simulacro o escenografía mediáticos; una manera audaz de impedir que la opinión pública, tenga acceso a otro discurso diferente al del poder que nos controla en todo ámbito». (1)
«Los medios de comunicación dedican su contenido a reforzar el discurso oficial. Las búsquedas que hacemos en Google son invisiblemente filtradas, buscadores como Facebook o Google, que están diseñados para ofrecer al público lo que éste quiere creer, utilizan la misma estrategia que se aplica a la venta de productos por internet para el caso de las noticias que deseamos consumir.» (2) Esto hace cada vez menos probable que encontremos información que nos desafíe y que amplíe nuestra cosmovisión.
Nos queda claro en los políticos atrapados en mentiras, con discursos demagogos y fáciles de conseguir seguidores, campañas electorales llenas de promesas incumplidas e informes presidenciales sin resultados que apelan a las emociones desconectadas de los hechos. Un eslabón de una cadena de mentiras…
¿Quien no está convencido de ser engañado?
«Maquiavelo, un hombre tan vinculado al arte del engaño político, y que todavía utilizamos su nombre (de forma bastante injusta) para describirlo, escribió en 1521: «hace mucho tiempo que no digo lo que creo, ni tampoco creo lo que digo, y si en alguna ocasión digo la verdad, la oculto entre tantas mentiras, que resulta difícil de encontrar«» (3)
Lo peor es que «nos hemos acostumbrado demasiado a los mitómanos, que mienten de manera habitual y llegan a creerse su realidad alternativa. Como dijera, el filósofo del siglo XVI Michelle de Montaigne En su ensayo «de los mentirosos«: si la falsedad tuviera, como la verdad un solo rostro, nos llevaríamos mejor… Pero el reverso de la verdad adopta mil formas y un campo indefinido, sin límite” (4)
¿Importa todavía la Verdad?
Curiosamente «al mentiroso, le preocupa profundamente la verdad, por la misma razón por la que al marinero le preocupan profundamente los icebergs. Necesita saber con exactitud donde reside la verdad, a fin de emprender acciones precisas y deliberadas para evitarla«“ (5)
¿Es que preferimos la mentira o es que no estamos listos para la verdad?
«Tom Phillips autor del best seller Humanos (2019) prueba, con manta ejemplos, cómo a lo largo de la historia, cuando nos hemos enfrentado a la elección entre la verdad y una buena historia, hemos tendido a decantarnos por lo segundo. «Mientes más que hablas«, así empieza a dirigirse al lector. Y automáticamente nos tranquiliza sobre lo generalizado de la utilización de la mentira en nuestras vidas, de siempre. Aunque si vivimos una era del cambio permanente, donde tantos tótems que parecían intocables han quedado atrás, ¿cómo es que la mentira sigue ahí, en plena forma entre nosotros? Resumen: porque funciona.» (6)
Todo esto no es sino una situación derivada de la justificación de nuestras propias mentiras. ¿Sabemos cuántas mentiras nos contamos al día?
Por no querer mirarnos, ignoramos la verdad que vibra dentro de nosotros y esto nos lleva a engaños que creemos vienen de «fuera». Así nos distanciamos de nosotros mismos de muchas maneras: buscamos diferenciarnos y por encajar nos amoldamos, por no defraudar nos defraudamos y para evitar cuestionamiento o crítica, callamos. Llenamos nuestra vida de actitudes incongruentes por «conveniencia», para lograr lo que queremos o para satisfacer necesidades, decimos una cosa pero actuamos de otra muy distinta. Al final mentir es no decir ni actuar con verdad y por ahí se cuela por supuesto la negación, con la que creemos poder desaparecer aquello que no queremos aceptar.
Al igual que la información, nuestras percepciones son cambiantes y fugaces, envueltas en mentiras solapadas con pequeñísimas dosis de verdad, que confunden nuestra mente, y por ello abandonamos esas profundas convicciones que nos sostendrían.
El problema con la mentira es que acabamos por convertirla en “nuestra verdad“, porque lo que se cree se ve, como una profecía auto cumplida. La acción más poderosa de la mente es creer-crear.

“Estamos atrapados en la mentira. Mentimos y nos mienten. Nuestra vida social depende de un flujo constante de mentiras piadosas. Nos engañan, sistemáticamente… Y el auténtico problema de todo esto es que funcione. No podemos resistirnos a una mentirijillas bien elaborada” no hay veracidad posible cuando no podemos ser honestos con nosotros mismos». (7)
Si no aceptamos la verdad en la vida cotidiana, menos en la pública.
Las falacias de la posverdad
Hay en el mundo hechos verdaderos y falsos, y en nosotros la Verdad de lo que somos, la intuición que nos guía en caminos inciertos, más allá de lo ilusorio, vacío y efímero.
Y ante esos hechos del mundo, como dice Isabel Allende: “quien busca la verdad, corre el riesgo de encontrarla“
Tere Hergom.
Bibliografía:
- e-archivo.uc3m.es/entities/publication/4e26abea-d4cc-4b37-b314-16a849e7959d
- unav.edu/web/ciencia-razon-y-fe/la-era-de-la-posverdad-la-posveracidad-y-la-charlataneria
- Tom-Phillips-Verdad-Una-Breve-Historia-de-La-Charlataneria
- roassetspdlcom.cdnstatics2.com/usuaris/libros_contenido/arxius/51/50221_Verdad.pdf
- Tom-Phillips-Verdad-Una-Breve-Historia-de-La-Charlataneria
- lavanguardia.com/cultura/culturas/20220927/8544990/tom-phillips-fake-news-posverdad.html
- delibris.org/es/verdad-una-breve-historia-de-la-charlataneria