
…Siempre saliendo en busca de gente que se vea conmovida por el espíritu del amor antes que por el del miedo.
Dios en busca del hombre. Abraham Heschel
La mente es la arquitecta de nuestra vida. Acabamos el año con el ánimo de dejar atrás muchas cosas y llega enero, nuevo año, nuevos propósitos y nuevos planes. Los primeros días «nos damos permiso” de descansar de festejos, pero cuando pasa la mitad del mes, nos topamos con un día que nada tiene que ver con la ilusión de comenzar nuevos proyectos, y sentimos miedo de reemprender con un montón de días por venir plenos de incertidumbre.
Intentamos “futurear” porque queremos «ir a la segura», pero es porque desconocemos lo que pasará que logramos lanzarnos. Si lo supiéramos quizá no lo haríamos.
Y es que “la vida está llena de incertidumbres, llena de sorpresas, no es una farmacia donde cada botella tiene su etiqueta y sabes cuál es cuál. La vida es un misterio: en un momento determinado utilizas una cosa y está bien, y en otro momento, habrá pasado tanta agua por el Ganges, que ya no servirá y estará mal. La única posibilidad es que la gente sea consciente que puede decidir cómo responder a la vida cambiante“. (1)
Aceptar el desafío de lo desconocido, a pesar de todos los miedos, es valentía.
Hay que tener coraje para vivir, para comprometerse con el otro, para tener hijos o adoptar mascotas. Coraje para mirar al otro y descubrirse a uno mismo. Coraje para cuestionar, para elegir y para ir por lo que se quiere en coherencia con uno mismo.
El coraje nos lanza hacia delante, pero lo confundimos con “echarle ganas“ o con fuerza de voluntad, y no es suficiente porque el coraje en realidad significa Corazón.
El coraje no nace en nuestra mente, sino de nuestro corazón y es por esto que las palabras coraje y corazón tienen la misma raíz. Al tomar tus decisiones con tu corazón significa que estás tomando el camino del coraje.
buff-academy.com
«El poeta vive a través del corazón y, poco a poco, empieza a sentir en su corazón los sonidos de lo desconocido. La cabeza no puede escucharlo, está demasiado lejos de lo desconocido. La cabeza está llena de lo conocido.
Tú has nacido como no-Mente. Permite que esto cale en tu corazón todo lo posible, porque de este modo, se abrirá una puerta. El pensamiento como mucho puede imaginar nuevas posibilidades, escenarios, combinaciones, pero no puede conocer lo desconocido. La verdad es una experiencia, no una creencia. La verdad nunca se conoce estudiándola, hay que encontrar la verdad, hay que hacerle frente» (2)
El ojo que tiene prejuicios está ciego. El corazón lleno de conclusiones está muerto.
Osho.
Cuando ponemos el corazón en algo no hay nada que nos distraiga ni nos detenga, tiene tal fuerza que nos hace capaces de superarlo todo. Es ese que el budismo nombra como Bodichita: El corazón del despertar.
«Dejarse envolver por él es la única manera de seguir adelante, y se manifiesta con una ternura básica y calidez compasiva cuando las estrategias aún no están formadas y nos sentimos inseguros sobre qué camino tomar. En esos momentos de vulnerabilidad, es el amor recibido, el dado, el que ha sido siempre el motor que nos mueve, nos permea y direcciona.
La Bodichita despierta esa ternura por la vida. En palabras del décimo sexto Gyalwa Karmapa: lo asimilas todo, el dolor del mundo toca tu corazón y lo conviertes en compasión.
Se dice que en tiempos difíciles solo este cura. Cuando la razón es la que inspira éste se oculta, pero cuando nos sentimos dispuestos a rendirnos, es el momento en que la curación se puede encontrar en la ternura del dolor mismo.
La Bodichita está disponible en el momento que cuidamos las cosas, cuando limpiamos nuestras gafas o cepillamos el pelo. Está disponible en momentos de apreciación. Cuando observamos el cielo azul, hacemos una pausa o escuchamos la lluvia. En momentos de gratitud, cuando recordamos una bondad o reconocemos el coraje de otra persona. Está presente en el arte, en cada vez que dejamos de aferrarnos a nosotros mismos y mirar el mundo que nos rodea, y en cada vez que nos conectamos con el dolor, con la alegría, que dejamos nuestro resentimiento y quejas, en esos momentos está ahí.
El despertar espiritual se describe frecuentemente como un viaje a la cima de una montaña. Dejamos atrás nuestros apegos, nuestra mundanalidad y poco a poco hacemos nuestro camino hacia la cima. En la cima hemos trascendido todo dolor. El único problema con esta metáfora es que dejamos atrás a todos los demás: cada uno con su dolor y su sufrimiento, que continúa sin alivio por nuestro escape personal». (3)
Nos equivocamos al creer que cargamos o soltamos solo nuestros problemas, nuestros dolores, nuestras inseguridades; al estar todos conectados, el mundo es el efecto y la materialización de las emociones y pensamientos de todos, y ahí es donde vivimos.
«En el proceso de descubrir la Bodichita, el viaje desciende, no asciende. Es como si la montaña apuntara hacia el centro de la tierra en lugar de alcanzar el cielo. En lugar de trascender el sufrimiento de todas las criaturas, avanzamos hacia él en turbulencias y dudas. Saltamos a ello. Nos deslizamos en él. Entramos de puntillas. Nos movemos hacia ello como podemos. Exploramos la realidad y la imprevisibilidad de la inseguridad y el dolor Y no tratamos de rechazarlo. Si lleva años, si lleva vidas, dejaremos que sea, como es. A nuestro ritmo, sin velocidad ni agresividad, bajamos abajo y abajo. Con nosotros se mueven millones de personas más, nuestros compañeros en el despertar del miedo. En el fondo descubrimos agua, el agua curativa de la Bodichita. Bien allí abajo, en medio de las cosas, descubrimos el amor que no morirá.
Existe una práctica llamada Tonglen, un método para conectar con el sufrimiento, el nuestro y el ajeno, que está a nuestro alrededor donde quiera que vayamos. Es un método para superar nuestro miedo al sufrimiento y para disolver la opresión de nuestro corazón; y principalmente para despertar la compasión que es inherente a todos nosotros. Cada vez que encontramos sufrimiento en cualquier forma, la instrucción tonglen es inhalarlo con el deseo de que todos puedan estar libres del dolor. Siempre que encontramos felicidad en cualquier forma, la instrucción es exhalar, enviar, con el deseo de que todos puedan sentir alegría».(4)
El coraje para avanzar requiere recibir con agradecimiento y dejar ir en libertad, perdonar los propios errores y aceptar las acciones o decisiones ajenas; mucho más en días en que «la vida» parece pedirlo todo, incluso de lo más preciado: nuestros apegos.
Permitíos sentir la verdad que esto contiene, la de que todos y cada uno de vosotros está aquí por una sola razón: constatar la verdad y volver de nuevo a casa.
De tu apego a esas últimas hebras de tu separación depende toda la insatisfacción que sientes.
Las cartas de Jeshua- Jayem
Tere Hergom.
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Bibliografía:
- Coraje: La alegría de vivir peligrosamente. Osho
- Coraje: La alegría de vivir peligrosamente. Osho
- When Things Fall Apart. Pema Chödrön
- When Things Fall Apart. Pema Chödrön