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CRECIMIENTO EN CONCIENCIA

BENDICIONES O MALDICIONES

«Somos engañados por la apariencia de la verdad» -Horacio

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A una estación de trenes llega una tarde una señora. En la ventanilla le informan que el tren está retrasado y que tardará al menos una hora en llegar.

Un poco fastidiada va al puesto de diarios y compra una revista, luego pasa al kiosco y compra un paquete de galletitas y una lata de gaseosa.

Preparada para la forzosa espera se sienta en uno de los bancos del andén. Mientras hojea la revista, un joven se sienta a su lado y comienza a leer un diario. La señora ve, por el rabillo del ojo, como el muchacho, sin decir una palabra, estira la mano, agarra el paquete de galletitas, lo abre y después de sacar una comienza a comérsela despreocupadamente.

La mujer está indignada. No quiere ser grosera pero tampoco hacer como si no pasara nada. Con un gesto ampuloso, toma el paquete y saca una galletita y se la come mirándolo fijamente.

El joven sonríe… y toma otra galletita. Ella gime y toma otra y con fastidio la come sosteniéndole la mirada. El diálogo de miradas y sonrisas continúa entre galleta y galleta. Ella cada vez más irritada y el más divertido.

Finalmente ella nota que tan solo queda una galletita. Piensa que no será tan caradura para comérsela. Con calma el joven alarga la mano, toma la última y la corta por la mitad. Con una sonrisa amorosa le ofrece media a ella.

–¡Gracias! -dice ella tomándola con rudeza.

–De nada -contesta él sonriendo.

El tren llega, furiosa ella se levanta y sube al el. Al arrancar lo mira aun sentado y piensa: «insolente». Siente la boca reseca de ira. Abre la cartera para sacar la lata de gaseosa y se sorprende al encontrar, cerrado, su paquete de galletitas… ¡Intacto!

Galletitas. Jorge Bucay

Deseamos llenar nuestra vida de bendiciones, como si se tratara de algo que se nos entrega “a pedido”. No nos damos cuenta que lo que “llena” y se materializa en nuestra vida, las situaciones que vivimos, proceden de cada una de las elecciones que hacemos. Nuestros actos y palabras confirman lo que habita en nuestra mente y nuestro corazón.

«Bendecir significa desear y querer el bien ilimitado para los demás. Es tan importante entender que al bendecir generamos energía y pensamientos llenos de luz y lo atraemos a nosotros, de la misma manera que lo que enviamos, regresará a nosotros de otro modo». (1)

Juzgará y jamás verá su error”, nada daña más al ser humano que los malos sentimientos hacia otros.

Maldecir es decir mal de otro. Es adelantar, suponer, enjuiciar y perjudicar a otros como intento, inconsciente a veces, de salvaguardar algo que tenemos y está en nosotros.

Quizá por ello, las personas que percibimos diferentes son objeto de nuestra crítica, pues nos contraponen con una perspectiva diferente que no queremos aceptar. Y lo mismo sucede con aquellos que consideramos “iguales“ – todo al nivel básico de la forma -, y de quienes exigimos que se mantengan dentro de nuestros marcos mentales. Por tanto “no es lo que vemos sino cómo lo vemos”.

«Creerse especial siempre conlleva hacer comparaciones. Pues se establece al ver una falta en otro; y se perpetúa al buscar y mantener claramente a la vista cuanta falta se pueda encontrar. Esto es lo que persigue el especialismo, y esto es lo que contempla. Y aquél a quien tu deseo de ser especial así rebaja, habría sido tu salvador si tu no hubieses elegido usarlo como un triste ejemplo de cuán especial eres tu. Frente a la pequeñez que ves en él, tu te yergues alto y señero, irreprochable y honesto, puro e inmaculado. No entiendes que al hacer esto es a ti mismo a quien rebajas». (2)

Lo que criticas en otros está en ti. Lo que no está en ti, no lo ves

Alejandro Jodorowsky

Lo que juzgamos en otro, es una proyección. «Al final es una herramienta de nuestro ego que nos dice: mira a los demás y así evitarás mirarte. Ese comportamiento crítico y juicioso se vuelve casi adictivo, llegando a ser una forma de desahogarse y de reforzar el propio ego. Parece que al ver todo esto nos consolamos, y pensamos que en realidad no somos tan malos». (3)

Erigirnos como poseedores de la verdad es una forma de autoengaño. Cuando vemos el «error» en otro, mantenemos esa imagen de él, a nosotros como jueces y no podemos sentir amor, porque el amor no juzga.

Decir bien o decir mal de otra persona expresa amor y compasión o rechazo y separación. Uno une y el otro separa. Decía Oscar Wilde » Si nosotros somos tan dados a juzgar a los demás, es debido a que temblamos por nosotros mismos».

Bendecir o maldecir solo da fe de lo que uno mismo cree que a un nivel más interno el último y el deseo de cómo quiere vivir …No hablo del acto, escrito o posteado en una red social de buenas, a primeras y con asiduidad… El acto exterior puede dar lugar a confusión, ser incongruente y actuar, hablar o escribir como no siente verdaderamente, aunque con mucho costo, pero el acto interior es inconfundible… ahí es donde realmente tiene lugar la bendición o la maldición, que invitará a la posterior experiencia…

Miguel Angel. Ucdm Barcelona.com

Por ello, no es en las palabras donde debemos hacer la corrección, sino en nuestra mente que suele disfrazar el mal-decir como crítica constructiva. Al reconocer que no sabemos nada y que la verdad está mas allá de lo aparente, es que podemos ver al otro, más allá de su apariencia y sus circunstancias, y bendecirlo: “ decir y pensar bien”.

En lo que parecemos, todos tenemos un juez; en lo que somos, nadie nos juzga.

Friedrich Schiller

Mirarse así mismo desde fuera, criticando, es donde reside el poder del cambio.

«Cuando renunciamos a juzgar y condenar, en cambio, las paredes que limitaban nuestra comprensión del mundo se derrumban para dejar paso a la aceptación». (4)

Mis manos rozarán la vida de otros. Con ellas podré bendecir o maldecir. Y en “nuestras manos” esta también que nuestra vida esté llena o no de bendiciones.

Una vida ligera es aquella que se recorre sin cargas, una bendición que nos hace sentir libres. En cambio cada juicio que hacemos lo cargamos con nosotros.

La cosa más difícil es conocernos a nosotros mismos; la más fácil es hablar mal de los demás

Tales de Mileto

Tere Hergom.

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Bibliografía:

  1. vanguardia.com.mx
  2. UCDM T.24.II.2:7
  3. psicopedia.org
  4. cuerpomente.com

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