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CRECIMIENTO EN CONCIENCIA

MANTENER EL RITMO

El equilibrio no se encuentra. Se crea.–Jania Kindsford.

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Sabemos la importancia que tiene saber respirar y los beneficios que representa para la salud física y emocional, pero quizá no hemos comprendido que es ese primer acto, que desde el instánte en que nacemos, nos habla de el principio del ritmo que estará presente a lo largo de la “vida”.

Con un promedio de unas 16 respiraciones por minuto para un adulto en reposo, o 23.000 al día. A los 30, inhalaste y exhalaste aproximadamente 250 millones de veces.

Es ese flujo e influjo, que se mantiene en movimiento constante como todo en el universo; similar a las olas del mar, en un vaivén hacia adelante y hacia atrás, hacia dentro y afuera, moviéndose entre dos polos manifiestos sobre los planos físico, energético, mental y espiritual.

Todo está sujeto a mantener el ritmo.

La mayoría de las personas hemos sentido cómo, cuando algo irrumpe en nuestra vida y nos descoloca, lo primero que se afecta es la respiración.

¡Respira!, – decimos; y al inhalar y exhalar pausadamente, el ritmo se reestablece.

Respirar es un movimiento natural, necesario, nadie se plantearía ¿y si no exhalo?

Es un dar y recibir, aspectos diferentes de un mismo flujo de energía en el universo, que mantiene el movimiento y asegura sobre todo la “afluencia”, palabra que viene del latín affluére, y significa fluir hacia, fluir en abundancia.

Pero fluir empieza en uno, en la propia capacidad para darse a sí mismo y también saber desprenderse, porque la abundancia solo se mantiene en ese ciclo constante, diametralmente opuesto a la necesidad de tener y acumular, y temer que el dar lleve a perder o privarse de algo.

Quizá hay algo que se te ha pedido y no has dado ( trátese de lo que se trate), privando al otro de recibir y a ti de dar, lo que mantiene a ambos en la carencia.

Nada se pierde, todo se transforma

Jorge Drexler.

Cuando alguien nos pide algo nos permite descubrir nuestra abundancia, mas allá de lo material. Podemos descubrir que tenemos tiempo, capacidad de escucha, de diálogo, de creatividad para aportar soluciones o nuevos caminos; y así desarrollar la empatía y la capacidad, a su vez, de pedir ayuda y aceptarla cuando se nos da.

Aceptar un favor de un amigo es hacerle otro

John Ch. Collins

Si nos erigimos como jueces pensamos: “Esto ocurre porque te lo mereces. Si no lo merecieras, te ayudaría”. Este mensaje es el que acaba despojando a la persona de la capacidad de pedir ayuda, y a ti de ofrecerla.

El amor tiene algo de revolucionario: te hace caminar en el amor, poder darte por completo en cualquier relación.ucdm Porque el amor solo da. Sin preguntas, ni cuestionamientos.

El otro es siempre una ocasión para encontrarse a uno mismo. Negarnos a dar es lo que en verdad nos resta, no atender al llamado o la petición del otro interrumpe el flujo e impide la paz en ambos.

Muchas iniciativas y organizaciones nacen de la intención de ayudar, pero el ego que lo trastoca todo y solo piensa en acumular, lo convierte en una oportunidad para monetizar.

Cuando se trata de algo material “deberíamos pensar en la economía como un gran corazón. Así como el corazón bombea la sangre para que llegue a todo el cuerpo y evitar un infarto, el sistema económico debe compartir el dinero; es decir, compartir en lugar de acumular. También hay quienes suspenden el ritmo porque han ignorado retribuir o pagar, – cuando se trata de un préstamo -, que es saber agradecer y restituir al otro lo que corresponde.

Con el buen amigo venderás tu vino y cogerás tu trigo

Refrán popular.

Dice ucdm que cuando tus manos están vacías, en las de tu hermano yace tu plenitud. Quizá está ahí para ofrecerte la oportunidad de reestablecer el ritmo: recibes el llamado-respondes. Dar invita al desapego, porque soltar nos lleva a recibir. Si un hermano te pide que camines con él una milla, acompáñalo dos. Ciertamente no sugiere que le retrases en su viaje. Tu dedicación a un hermano no puede tampoco retrasarte a ti. Solo puede conducir a un progreso mutuo: el máximo bien para ambos, es el profundo significado del amor.

Mantener el ritmo nos permite concentrarnos en cosas reparadoras o nutritivas, y prolongar un estado de felicidad.

La vida humana es un existir indigente en comparación con el ser suficiente de la sustancia o cosa, por eso el hombre es un ente que se hace a sí mismo. Es la causa de sí mismo en el doble sentido: primero, porque se hace a sí mismo y, segundo, porque tiene la capacidad de decidir qué quiere hacer y cómo.

José Ortega y Gasset.

Tere Hergom.

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Texto de apoyo: El dolor es amor retenido. Daniel Gabarro y Daniel Lunera

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