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CRECIMIENTO EN CONCIENCIA

DEL DIAGNÓSTICO AL TRATAMIENTO.

«[…] el mayor error médico consiste en intentar curar el cuerpo sin intentar curar el alma» –Platón.

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¿Recuerdan aquellos tiempos en que el médico nos visitaba en casa, conocía nuestras creencias, nuestra forma de vida, pasaba ahí largo rato y entendía la dinámica de la familia? Afortunadamente aun quedan algunos.

Enfocados en la enfermedad más que en la salud, y debido a los adelantos y la cantidad de información, la práctica médica dió paso a las especialidades. Pasamos de ser un todo a sentirnos fragmentados, sin saber ante una afección a quién recurrir.

Buscamos acabar con el malestar mediante fármacos, con una gran reticencia a descansar y observarnos, en la esperanza de un diagnóstico que nos absuelva de trabajar internamente ante aquello que sucede en nuestra vida.

Por ello cuando se trata de atender a una persona que manifiesta una sintomatología, los pensamientos y las emociones son importantes para lograr comprender su estado. Existe una relación innegable entre mente y cuerpo. Si estás triste tienes muchas más posibilidades de enfermar que si estás feliz. El estrés es hoy una de las causas principales que daña la salud y proviene de pensamientos que nos hacen sentir frustrados, furiosos o nerviosos.

Los síntomas físicos reflejan un conflicto que nace en la mente aunque creamos que el cuerpo los crea. Al experimentar el dolor que el cuerpo experimenta, te vuelves uno con él.

Ver solo la enfermedad o el cuerpo es perder de vista a la persona que lo padece.

Todo aquello que nos enferma no viene de fuera, nuestros pensamientos negativos ante lo que vivimos son los que impactan en el funcionamiento de nuestro organismo y atentan de manera continua contra nuestro sistema inmune. Cuando el malestar se expresa en el cuerpo físico significa que ha pasado, sin atención, desde el cuerpo mental y el emocional.

Es verdad que existen muchos casos en los que lo urgente es atender una condición física, pero la llamada a mirarnos y el dolor interno no cesará a menos que logremos encontrar la raíz emocional. 

Son muchas las personas que no han logrado un diagnóstico. Una atención centrada solo en la sintomatología física cae en desgracia o maltrata, cuando se encuentra con pacientes sin signos objetivos en el exámen físico o en estudios complementarios. Estos son los llamados enfermos problema, a los que se suelen calificar de supratentoriales, funcionales, psicosomáticos, hipocondríacos, neuróticos, etc. (1) 

Parece que algo no diagnosticado en el cuerpo físico no existe, de hecho solemos decir: “vas a ver que no es nada”.

Es llamativo que el número de publicaciones destinadas a cubrir temas diagnósticos es mucho menor que el de las dedicadas a terapia. (2) Actualmente muchos médicos sustituyen el método clínico por el uso de la tecnología con objetivos diagnósticos o terapéuticos, debido a que su aplicación demandaría del médico más tiempo y dedicación al paciente.(3)

Internacionalmente existe una evidente deuda con la formación humanística, que dificulta la adquisición de las necesarias habilidades comunicativas para interactuar adecuadamente con el paciente y su entorno, además de limitar la capacidad para comprender el proceso salud-enfermedad en su multidimensionalidad, lo cual impacta de manera desfavorable en la calidad de la práctica asistencial diaria. (4)

El médico cruza información y necesita de toda aquella que el paciente puede darle, pero saber hacer preguntas, pensar fuera de la caja y ser empatico e intuitivo es clave para empezar a indagar. 

El diagnóstico tiene un gran impacto en la mente del paciente, aunque es imposible predecir con exactitud el avance o comportamiento de cada organismo. Pero cuando una enfermedad es diagnosticada de manera incorrecta, los pacientes pueden sufrir daños irreversibles y mortales. El diagnóstico erróneo significa que la enfermedad actual no está siendo atacada y puede causar problemas serios de salud.(5)

Otro problema que afecta al paciente son los numerosos y costosos estudios para ir descartando hipótesis y posibilidades. 

Pero es necesario señalar que nadie es responsable de la salud de una persona más que ella misma, y ciertamente no lo es el médico ni el terapeuta. 

Muchas personas desacreditan a médicos, terapeutas y terapias porque no sanaron, pero es el paciente quien necesita observarse y comprometerse con el entendimiento de su padecimiento, pues al final es quien puede dar comprensión a una situación. 

“Nadie puede sanar a menos que comprenda cuál es el propósito que aparentemente tiene la enfermedad “

UCDM

Afortunadamente cada vez son más las personas que entienden que el único que puede responsabilizarse y comprometerse a fondo ante una situación de desequilibrio en su salud es quien lo padece, que tienen que trabajar en sí mismas y hacer un cambio de mentalidad y vida. Que dan valor a las terapias que colaboran para sanar integralmente y comprenden que la mente crea su realidad, por lo que es necesario encontrar los eventos no resueltos y las emociones que no han sido liberadas. Personas que han comprendido la importancia de los cambios en su alimentación y han integrado actividades como la meditación o técnicas como como Chi-kung y Taichi, entre otras, como opciones de relajación para reducir el estrés y la ansiedad y así lograr un equilibrio integral.

Tere Hernández.

-Terapeuta aainwithyou.wordpress.com

-Maestra Adjunta Na-sa Curarte tu curartetu.org

-Estudiante de Un Curso de Milagros 

Bibliografía:

(1) Scielo.sld.cu. La relación médico-paciente y su importancia en la práctica médica.

(2)Scielo Chile. El proceso diagnóstico.

(3) (4) Scielo.sld.cu. La relación médico-paciente y su importancia en la práctica médica.

(5) noticias.utpl.edu.ec

8 replies on “DEL DIAGNÓSTICO AL TRATAMIENTO.”

Es muy fuerte lo que sea perdido , esa relación que había
Paciente -médico. Ahora todo tiene que ser con estudios y se han olvidado que muchas enfermedades pueden venir por otras causas.

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