
Compartimos vivencias que experimentamos de diferentes maneras. Como al asistir al cine, el observador durante la acción de mirar, interpreta desde su bagaje personal.
Y, sin embargo, mientras la mente de cada persona es capaz de dar una connotación diametralmente distinta a cada experiencia o acontecimiento, son muchos los miedos que se comparten por todos.
Mi amigo y periodista Héctor Moctezuma me compartió la lectura del libro “Miedo Líquido” de Zygmut Bauman, y aquí presento unas notas del mismo que me parece interesante compartir, a pesar de los momentos de pandemia y crisis que estamos atravesando.
Bauman comenta que vivimos sin duda en algunas de las sociedades más seguras que jamás hayan existido.
Hombres y mujeres que viven en la parte “desarrollada del mundo” son objetivamente las personas más seguras de la historia de la humanidad. Como muestran ampliamente las estadísticas, los peligros que amenazan con acortar sus vidas son menos y más aislados que los que amenazaban la vida humana en el pasado o en otras partes del planeta hoy en día, donde las prioridades siguen siendo materiales y económicas.
Y, sin embargo, ha sido precisamente en esa parte del mundo en la que se goza de una seguridad y una comodidad sin precedentes, donde la adicción al miedo y la obsesión han realizado los progresos más espectaculares en los últimos años.
Los miedos en estas sociedades…. parecen poder saltar encima en cualquier esquina, y se convierten en lo que Lucien Febvre resume en cuatro palabras: “Peur toujours, peur partour” – miedo siempre, miedo en todas partes.
Para él… la sensación de inseguridad es la madre de todos los miedos de hoy, que no depende solo de amenazas reales, sino de la falta de confianza en las defensas disponibles. Llama… “miedos derivativos” a aquellos que suponen
la interiorización de una visión del mundo, como inseguro y vulnerable, donde el mundo exterior es un lugar peligroso.
… Y no hay modo de saber si las personas evitan salir por la sensación de peligro que les invade o si tienen miedo de los peligros implícitos que acechan en el exterior, porque la falta de confianza tiende a dejar volar su imaginación ya de por sí afectada por el miedo…
La imaginación es mas importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado. En cambio, la imaginación abarca todo. –Einstein
Y así procede a darnos una lista de los diferentes miedos de estas sociedades modernas:
Miedos que amenazan el cuerpo y las propiedades de la persona,
Miedos que socaban la fiabilidad del orden social -la renta, el empleo, la tranquilidad de la vejez-,
Miedos que desafían la posición social,
Miedos que constituyen otra “zona” donde se encuentran las redes de energía que se averían, los servicios que damos por sentados, la bolsa que fluctúa irremediablemente…
La ilusión del mundo o lo que Bauman llama La sociedad moderna líquida, trata de hacernos llevadero el vivir con miedo. “Un silenciamiento silencioso” donde los riesgos son los peligros calculables…
Cita a Milan Kundera en “Les Testaments Trahis”, para quien “el escenario de la vida” está envuelto en una niebla en la que no vemos nada ni somos capaces de movernos:
“…En la niebla se es libre, pero es la libertad de alguien que está entre tinieblas. Podemos ver hasta treinta o cincuenta metros más allá de donde nos encontramos, podemos admirar la belleza de los árboles que flanquean la carretera que vamos recorriendo, advertir la presencia de transeúntes y reaccionar a sus movimientos, evitar chocar con otras personas y sortear la roca o la zanja que surge de pronto en nuestro trayecto, pero apenas alcanzamos a divisar el cruce de caminos que hay más allá… Podemos afirmar entonces que, haciendo honor a este “vivir en la niebla”, nuestra “certeza” busca y centra nuestros intentos de ser precavidos en los peligros visibles, conocidos y cercanos que pueden preverse y cuya probabilidad puede ser computada, aunque existe siempre lo imprevisible…”
Hoy el mundo va de una alerta de seguridad a otra, y los miedos derivativos, como los llama Bauman, en nuestro vivir en la niebla como la llama Kundera, son aquellos que la mente -del ego- nos muestra como imposibles de predecir o impredecibles: la incertidumbre y falta de control.
El bosquejo de la sociedad moderna de Bauman acaba siendo un retrato casi perfecto. Seguramente han podido encontrar en esta lista muchos de los temores que les aquejan, más sin embargo solo menciona lo exterior que impide un estado de equilibrio. Pero la raíz de todos los miedos no se encuentra ahí, sino en la vacuidad existencial y la falta de respuestas ulteriores. Y es que, si aun teniendo una “vida espiritual” el miedo gana, es que la mirada esta más afuera, que adentro.
Intentamos llenar el vacío existencial de satisfactores y garantías externas: la permanencia de la impermanencia. Una agenda llena de trabajo y orden, la despensa rebosante de comida, la cama cubierta de cojines, la televisión con todos las aplicaciones y canales posibles, la mente llena de pensamientos que no paran, la vida repleta de miedo y la eterna sensación de sentirse incompleto, ansioso.
El tamaño de los miedos es directamente proporcional a los peligros que se perciben, pues la mente que nos mal – guía a diario, -que llamamos ego – solo habla de miedos, solo expresa ansiedad. Nos hace sentir devastados, siempre angustiados y alertas, pues la mente del ego no piensa, reacciona, e impide optar por las mejores decisiones.
Cuantas más veces conectemos con una emoción negativa, más estaremos concretando la “realidad” de miedo, porque atraemos por pensamiento y emoción. Lo que más tememos es también lo que más atraemos. Las cosas no vienen a uno, sino a través de uno.
Basta un pensamiento, crear en la mente el “lugar” para alcanzar con la voz la nota deseada, para que esta surja. Basta soltar el miedo para que la creatividad se exprese. El poder de la mente es absoluto. No hay pensamientos neutros.
Mira el mundo como un lugar de aprendizaje donde se manifiestan tus pensamientos, mira tu cuerpo como una herramienta para comunicarte, para unirte y sumar comprensión y servicio.
Intentemos conducir la mente:
Imagínate sentado en un campo inmenso, en una tarde cálida y agradable, tus manos acarician el pasto, respiras profundo llenándote de vida, de tranquilidad, mientras sueltas todo pensamiento de miedo… sueltas, sueltas… tu atención está en la hierba que se mueve con la brisa, en el color y el olor de las flores. Te sientes bien, sano, agradecido, el mundo que ves esta lleno de vida. Respiras profundo y sueltas el pasado. Te permites experimentar las emociones que vienen a ti, ante la magnificencia de lo que miras, la seguridad de que todo está bien.
Si cambias tu pensamiento, cambias tus emociones.
Si cambias tus emociones, cambia tu actitud.
Si cambia tu actitud, cambia tu vida.
Si cambia tu vida, cambia tu destino.
–Stephen Crane
Tere Hernández.
Terapueta https://aainwithyou.wordpress.com
Estudiante de Un Curso de Milagros
Maestra Adjunta Na-sa Curarte tu https://curartetu.org