
Pretendemos cambiar “el mundo” pero lo resolvemos sólo en la forma.
Queremos sociedades justas y para lograrlo hay que empezar desde las pequeñas comunidades de cualquier tipo: familiares, de estudios, laborales, amistades.
Las relaciones deben basarse en respeto y equidad, en cooperación y compromiso para colaborar con el otro a realizarse en su máximo potencial y bienestar, y alegrarnos por ello; pero creemos que antes tenemos que tenerlo para nosotros mismos. Olvidamos que al colaborar lo hacemos posible para todos.
Nos gusta recibir pero no estamos muy dispuestos a dar.
Nos mantenemos en estereotipos y solo oscilamos de un extremo al otro, viéndonos no como personas sino como género, raza, clase…
Creemos que los hombres pueden expresar su sensibilidad, pero luego rechazamos se muestren vulnerables.
Deseamos ser mujeres fuertes, y que ello implica negar la propia sensibilidad.
Aspiramos a disolver diferencias entre hombres y mujeres, pero seguimos educando en clichés a niños y niñas.
Anhelamos relaciones equilibradas, pero tratamos constantemente de imponernos sobre el otro o nos dejamos anular, para agradar.
Pretendemos hijos que reconozcan la autoridad, pero como padres no la mantenemos por el respeto que se gana, sino por imposición.
Se requieren adultos con inteligencia emocional, padres, maestros, jefes, tutores, que procuren impulsar los talentos de lo niños, estudiantes, empleados sin que sientan que esto amenaza su autoestima.
Aquello contra lo que más nos manifestamos, no lo disolvemos sino que le damos fuerza y realidad.
De nada sirve que se promulguen leyes para reivindicar a los sectores más débiles de una sociedad, mientras las mentes no cambien, no se les restaurará la dignidad que se les debe como personas.
“All life matter” debería ser el acometido global.
Los políticos van de prometer a unos al quitar a otros.
Las mujeres de reclamar los mismos derechos que los hombres, en lugar de luchar porque estos sean obligatorios e inalienables para cualquier persona.
Hemos convertido a las víctimas en héroes de nuestro tiempo (1) añadimos hastags#, las promovemos, no para que termine, sino para utilizarlas en pro de diferentes intereses.
Se pierde tiempo y rumbo cambiando iconos «inclusivos» en semáforos, en puertas de baños, en terminologías “asexuales”.
Los reclamos inclusivos solo enfatizan la separación y crean más confrontaciones.
Lo único determinante es cambiar la percepción: «cambia en tí lo que quieres que cambie afuera». Salir del victimismo es un cambio interno en una primera instancia, que requiere salir del resentimiento y los agravios, del conflicto, la comparación y la necesidad de oponerse.
La violencia subsiste porque no queremos ver el enojo que la incomodidad propia genera, entonces victimizamos a otros o nos victimizamos a nosotros mismos.
Palabras como Tolerancia en el mundo, no sanan sino que confirman la separación y el ataque:
«Tu eres menos que yo, o peor que yo, porque yo te tolero» (2)
La alternativa es mirarnos todos como personas y a nosotros mismos, mirar dentro para ver que hay que cambiar en la propia percepción que le permite al otro anular-me o menospreciar-me, porque para que haya un abusador se requiere de alguien que se lo permita.
El que no sea capaz de ver que compartimos mas similitudes que diferencias, donde las aparentes desigualdades son valiosas muestras del mosaico que conforma este mundo, se está perdiendo de un gran aprendizaje.
Los juicios basados en razas superiores o inferiores, estereotipos de belleza, muestran la ignorancia de creer que se es lo que se ve.
Aquellos que respetan la tierra frente a los que solo piensan en qué obtener de ella, son infinitamente más sabios.
Recordemos que muchos tenemos privilegios, que terminan donde los de otros comienzan; pero hay quienes no tienen ninguno.
Eso es vivir en la ley del caos donde “tu pérdida es mi ganancia”
«Cuando el yo desaparece, desaparecen los problemas», dijo el maestro budista.
«Trabajamos en nosotros mismos para ayudar a otros; y también ayudamos a otros para trabajar en nosotros mismos» Poema Chödrön, monja budista.
Tere Hernández
Terapueta https://aainwithyou.wordpress.com
Estudiante de Un Curso de Milagros
Maestra Adjunta Na-sa Curarte tu https://curartetu.org
Bibliografía:
(1)ofendidos-del-mundo-unios-arturo-perez-reverte
(2)los-que-creemos-en-la-razon-tanto-en-la-derecha-como-en-la-izquierda-estamos-muertos/